sábado, 25 de diciembre de 2010

De acuerdo: habéis ganado


Anda el hombre venido a menos perdiendo asideros. Parece como que le quitaran la tierra debajo de los pies y entonces no sabe hacia donde echar los pasos. No sé… parece que la crisis económica (sistémica, o del sistema, le dicen) nos dejara sin referencias.

Han ganado. Ha ganado la riada neoliberal (la Escuela de Chicago, los friedmaníacos, losneocon, Reagan y la Tacher, la aznarquía en España…) Para esta gente el estado sobra. El mercado lo es todo. El bienestar de los ciudadanos del mundo sólo es una posible consecuencia colateral de las libertades del dinero… El bienestar de los ciudadanos puede llegar o puede no llegar, pero no es —en absoluto lo es— lo que mueve las cosas.

Hasta ahora, uno pensaba que el gobierno de los hombres civilizados era un intento de alzarse por encima de la jungla humana para dar oportunidad de sobrevivir a los más desfavorecidos… un intento de superar la ley del más poderoso para llegar a una sociedad más justa. El estado servía para redistribuir con un poquito de equidad la riqueza que se generaba; porque uno, en su ingenuidad, pensaba que nadie puede ser rico sin explotar a otro… o algo así. Pero ya no. Ahora los estados son peleles que bailan al son de los hilos del verdadero poder sin rostro, sin fronteras, sin conciencia y sin ideología.

Las leyes de la física son como las del mercado, que gobiernan el universo de los hombres de forma desapasionada, fría e impersonal. La primera busca la mayor entropía, la segunda, la mayor ganancia… y no hay otra cosa.

Y no me gusta un mundo así. Ya sé que no es un bonito mensaje navideño, ya lo sé, pero, hijo... no me sale otra cosa. Mañana será otro día (supongo)

La imagen es una demostración de que, a pesar de todo, la vida es maravillosa. Playa de Cortadura / Cádiz-San Fernando


lunes, 20 de diciembre de 2010

Yo me quiero ir a Corea del Norte

¿Donde está Wally?

¿Qué donde está Wally? Pues estoy perdido entre toneladas y toneladas de cosas que no sirven absolutamente para nada… Son cosas que se ofrecen entre luces, colores y música de Navidad —Campana sobre campaaaAAna…— como si fueran cosas bellas, valiosas y necesarias. Pero no es verdad: son inútiles. Son cosas existencialmente inútiles… y casi todas vienen de la China porque allí son más baratas, son como de usar y tirar, que para el caso… 

Millones de bombillas por las calles céntricas —creo que últimamente son de bajo consumo— para animarnos a comprar. Y se supone que tenemos que comprar porque como no compremos esas cosas inútiles, el tinglaillo se nos cae encima. O sea, para colmo, anda uno disipando sentimientos de culpabilidad… ¡Compra, coño! ¡Sé un buen ciudadano del primer mundo, joder! Que ya somos del G20

¡Dios mío! Hay cientos de miles de prendas que se ofertan a toda prisa porque dentro de un mes bajarán de precio, y dentro de un año ya no servirán porque no tienen el color adecuado o porque los picos del cuello ya no se llevan así, o el largo ha menguado... Y vuelta a empezar: No tengo nada que ponerme. ¡Enga ya, hombre! ¡Mentira cochina! Nos están engañando. Servidor tiene una cazadora Burberry desde hace 20 años y me la sigo poniendo, y no pasa nada… bueno, algo sí pasa (que me llamen cutre a mis espaldas… pero hago como que no me entero y ya está). Se puede. Se es un miserable antipatriota, pero se puede.

Y luego está —diosmíodemialma— lo de Pablito.

— Venga, cariño, piensa un poquito (ya descansarás después) ¿Qué cosa le regalamos a Pablito?

— ¿A Pablito? Pero si Pablito tiene de todo, hija mía. ¿Qué quieres que le regalemos a Pablito? Si es que regalar algo a Pablito es como coger 20 euros y tirarlos por el retrete. ¿O es que no lo sabemos ya? …Yo que sé, cómprale un libro de autoayuda… alguien lo leerá tarde o temprano, ¿no?

— ¡Sí, hombre! Un libro a Pablito… eso sí que sería tirar dinero al retrete.

Al final —yo no sé cómo— pasé treinta y cinco (35) minutos en la cola de pagar. Treinta y cinco minutos en una playa se esfuman en un plis-plas, pero en una tienda de ropa, con la calefacción a tope y con la expectativa de tirar el dinero al retrete, es una eternidad… si al menos la niña de la caja fuera simpática, pero ni eso: era una siesa malparía y avinagrá.

¡Dios mío! Estas cosas no pasan en Corea del Norte… de verdad te lo digo, Manué.


viernes, 17 de diciembre de 2010

Remedio contra el escorbuto

Pones en una cacerola pequeña un cuarto de kilo de azúcar. Le añades tres huevos, una cucharada de mantequilla, la ralladura de la corteza de un limón, y el zumo del mismo… y calientas el conjunto a fuego suave, unos 15 minutos, removiendo continuamente hasta que se uniformice y espese. Y ya está.

Niñas de Villajovita, ahítas de crema de limón, no padecen escorbuto

Y entonces —procurando estar solo para evitar remordimientos— dejas que se enfríe, mandas a freír puñetas la tele, a los controladores, a los portavoces del PP y al FMI…

(1) …llenas una cucharilla con la crema, la untas en el extremo de un trozo de pan y te lo comes (el extremo) Y como te quedas con un trocito de pan, coges más crema y la untas en el resto de pan. Pero como te queda crema en la cucharilla, pellizcas otro trozo de pan para acabar con la crema… pero ahora ¿qué haces con el pan que te ha sobrado? Volver a (1)

Repetir el bucle ad infinitum —o hasta que se termine la crema—. Si se agotase la barra de pan, termínese la crema a cucharadas.

NOTA: No se cambia el mundo, vale, pero tampoco pillas el escorbuto, seguro.



viernes, 10 de diciembre de 2010

…algunos empezamos con Black is Black crepitando en un Pick Up

Es fascinante lo que está pasando. A servidor le asombra vislumbrar cómo en poco tiempo podremos disponer en la palma de la mano —y digo bien: en la palma de la mano— de todo el saber que los hombres han acumulado a lo argo de la historia. Todo el conocimiento, la reflexión, la ficción, la creación y la belleza… Es como si la sabiduría de un millón de bibliotecas, filmotecas, discotecas y pinacotecas estuviera esperando aflorar en la pantallita de ese aparato que empezó siendo un teléfono y que ya es una ventana al universo…
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…otra cuestión es dar buen uso a todo eso.
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El tiempo deshace, grano a grano, la solidez del ancla. Nada es eterno. Ni lo más duro, ni lo más grande…
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Ahora que lo pienso, llevamos toda la vida adaptándonos a nuevas formas de almacenar la información… algunos empezamos oyendo Black is Black crepitar en un Pick Up. Luego, las colecciones de cassetes fueron tan valiosas como efímeras. Pero no fue lo único efímero —de las cintas de video ni se acuerda uno—, porque el MP3 se zampó en un día a todos los CD’s como si fueran rosquillas. Y las memorias externas se han fagocitado a los DVD y similares… ¡y quien sabe lo que nos espera! Pero, mientras todo esto nace, crece y se extingue, el fascinante olor de biblioteca, de papel viejo, ha seguido impregnando el saber, inmune a los tiempos y a las modas. El libro es el verdadero templo del conocimiento. Es un invento sencillo. Funciona sin pilas y sin ADSL. En el salón de casa o debajo de un árbol. Unas hojas encuadernadas; unas decenas de miles de combinaciones, variaciones y permutaciones de 28 signos dispuestos de cierta manera, y ¡voilá! Ideas y sentimientos capaces de transmitirse de un hombre a otro, y de una generación a la siguiente, por los siglos de los siglos… si no lo entendiéramos sería un milagro estupendo.
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…pero lo fascinante del nuevo trasunto es el acceso al millón de bibliotecas a tres golpes de tecla; aquí, en la palma de la mano. Para los que empezamos con Black is Blackcrepitando en un Pick Up, esta cosa que llaman Nube Virtual sí que es un auténtico milagro. ¡Demostrado!

martes, 30 de noviembre de 2010

A pesar del frío que se cuela por el cuello creo que la vida es maravillosa

Metía el hocico bajo la sábana y me lamía la mano. Así me llamaba Trufo a las seis de la mañana. Lo malo era que no distinguía sábados y domingos… hoy lo he tenido que llamar. Ya hace tiempo que lo tengo que llamar. No protesta, pero sale de la cesta con dificultad. Debe ser la cadera, que la artrosis le está fastidiando. Y baja la escalera con la cabeza un poco agachada, como humillada por el tiempo. Y en la cama tibia queda ella, seguro que nos ha escuchado, pero no se mueve. Es como una crisálida…


A las seis de la mañana es noche cerrada. Llueve y no hay gatos… pero, aunque los hubiera, hace tiempo que Trufo los respeta. La verdad es que nunca ha sabido muy bien qué hacer con ellos. Eran enemigos, vale… pero, ¿qué se hace con los enemigos? No, no creo que lo haya tenido claro. Y ahora, simplemente, se miran desde lejos. Tu por ahí, yo por aquí, y tengamos la fiesta en paz…

Y hemos usado un paraguas grande y robusto. Me lo regaló mi amiga Mariquita —esa niña rubia y guapa que vivía en la calle Góngora— cuando fuimos a visitar a Meli, que la habían operado en Cádiz. Ahora que lo pienso, nunca he tenido un paraguas tan bueno como este. Da gusto pasear bajo un paraguas así de robusto, y escuchar las gotas sobre la tela, es como sentirse cobijado y arropado en el regazo de la madre que cada hombre recuerda de vez en cuando. A Trufo no le importa mojarse, ni pisar los charcos (como él no friega el suelo…), pero yo los evito y voy dando saltitos cuando conviene… Y cuando termina de hacer sus cosas me mira como diciendo por mí, cuando quieras…

Pero no tengo prisas.

Últimamente me levanto con tiempo suficiente. Creo que estoy empezando a contemplar el tiempo, que es como verlo pasar por delante mientras el mundo discurre sus locuras… sí, a esas horas lo de WikiLeaks, la presión de los mercados o la manita del BarÇa son auténticas locuras. Estoy seguro.

Pero, no sé… es una madrugada de otoño; llueve y paseo con mi viejo compañero bajo un robusto paraguas que me regaló la niña rubia de la calle Góngora; y mientras vadeo un charco imagino a mi chica, arropada como una crisálida en nuestra cama tibia… y a pesar del frío que se cuela por el cuello creo que la vida es maravillosa. Estoy seguro.


lunes, 29 de noviembre de 2010

Un hecho verídico en un colegio de Sevilla

La hija de unos amigos ha ofrecido una charla en un colegio de Sevilla. Solo asisten niñas a ese colegio. Es privado y de orientación católica. La hija de mis amigos es una joven bióloga, producto de la enseñanza pública de España, la que pagamos entre todos para que cualquiera —incluso los más desfavorecidos— pueda tener una educación digna. Como bióloga que es, les habló a las niñas del colegio del buen uso que debemos al agua, de su escasez, de su importancia y de los cuidados que se merece…

…acostumbrada a dar la misma charla en muchos foros (jubilados, enfermos renales, diabéticos, colegios públicos, concertados y privados, etc.) me refería alucinada que estas niñas del colegio privado de Sevilla, alumnas de 9 años, ya eran conscientes de ser alumnas privilegiadas de un colegio exclusivo, que se consideraban pertenecientes a una élite social —la que puede costearse tal dispendio—, y que se relacionan solamente con sus iguales…

— Señorita, señorita, mi padre me ha regalado un caballo.


— Pensad un momento. ¿Por qué no tienen agua estos niños de África? — Les preguntaba

— Porque son pobres… Es que si fueran millonarios la comprarían

— Pero, mirad, aunque sean muy ricos y la puedan pagar, ¡es que no hay!

— No, señorita, pero los millonarios la compran.

¡Claro! La comprarían. A mí me parece que estas niñas ya tienen su conciencia de pertenecer a una clase… La hija de mis amigos, si no la tenía a estas alturas de su vida, la adquirió de golpe. Supongo.

Sólo por respeto a la hija de mis amigos me callo el nombre de este bodrio de colegio privado, elitista y castrante.


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Me temo que nada es eterno


Me temo que nada es eterno; ni el Universo, ni el alma del hombre, ni siquiera es eterno el propio tiempo. Hay un origen para el tiempo, y un final que coincidirá con el mismo instante en que se esfume la última conciencia orgánica que lo haya experimentado… La eternidad es una entelequia, sólo la enésima potencia de una de las percepciones del hombre: su muerte.

Mi amigo, el mejor hombre que he conocido, se entristece cuando percibe que no hay eternidad... ¡Ya está! ¿Esto va a ser todo? (Me temo que sí, que esto es to, esto es to, esto es todo, amigos). A mi amigo le cuesta mucho cuestionar las convicciones pueriles —e indemostrables— que le han instalado en las entendederas desde la más tierna infancia, como a todos.

Pues sí, me temo que no hay eternidad, que cuando se interrumpa la estructura neuronal que nos hace conscientes de uno mismo y de nuestra particular relación con el entorno, entonces, viejo amigo, hasta ahí habremos llegado. La felicidad, si es que fuera algo alcanzable, está aquí y ahora. Más nos vale ir a por ella… ¡ya!

En la imagen, la degradación en el tiempo de una pólvora
nitrocelulósica GSBF-100


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Aid el-Kebir o Fiesta del Cordero

Por entonces era un dios sanguinario, caprichoso y sádico. Y, además, con un sentido del humor que no sé yo de donde le salía la gracia. Ordenó a Abraham acuchillar a su hijo y ofrecérselo en sacrificio, y cuando a punto estaba el buen hombre de clavar la daga a la criatura, va y le dice, ¡…enga ya, hombre que es broma. Desángrame un corderito mismo, y me aplaco!

Esta historieta entre Abraham, Dios, Isaac y el cordero no es tal historieta… es la mismísima palabra de Dios (PROVIDENTISSIMUS DEUS de León XIII, sobre los estudios bíblicos) Y es aceptada como algo trascendente, serio y digno de recordar por las tres grandes religiones monoteístas que nos han envenenado el alma, fastidiado la existencia y causado millones de muertes a lo largo de la historia.

Precisamente nuestros primos musulmanes celebran estos días una fiesta en recuerdo de esta fechoría. Es la Pascua del Sacrificio (Fiesta del Cordero o Aid El-Kebir) y lo hacen sacrificando ritualmente miles de corderos… En Ceuta lo hacen cada año con más dedicación. En estas cosas, Ceuta y Melilla son algo especiales, son como un laboratorio donde experimentar lo aconfesional del Estado español. Porque, miremos lo que pasa, el presidente de la Ciudad Autónoma de Ceuta, a pesar de esa pretendida aconfesionalidad del Estado, asiste religiosamente a las tradiciones cristianas que exaltan la preeminencia de lo cristiano en la vida y tradición de la ciudad… Bien, ahora tiene una oportunidad de oro para ser ecuánime y asistir a la Musal-la (el rezo comunal de sus conciudadanos islámicos de origen marroquí al inicio de la fiesta del cordero) ¿Asistirá Vivas a ese rezo? ¿Se lo permitirán los ciudadanos musulmanes? No sé. Yo espero que no vaya, y que se dedique exclusivamente a las cosas del César… pero, también me gustaría que dejara de asistir a las procesiones de Semana Santa y demás manifestaciones religiosas. Los políticos de España deberían aprender a estar por encima de estas cosas, por muy tradicionales que sean. Ya es hora… aunque el presidente Zapatero haya aparcado cobardemente la nueva Ley de Libertad Religiosa.

No sé, como ciudadanos españoles que son, estos ceutíes y melillenses musulmanes también deberían —si es que desean vivir en un Estado democrático— empezar a separar las cuestiones públicas de las privadas-religiosas… pero, me parece que tienen un plus que superar porque el Islam no tiene ni remota intención de separar religión y Estado, simplemente porque el Islam es un concepto global para el ser humano y se supone que proporciona respuestas a todas las cuestiones del hombre (del hombre, y digo bien)… ¡y lo creen y lo hacen! Y eso no casa nada bien con una sociedad que se organiza en torno a la voluntad popular, que legisla para todos, por encima de creencias… y es incompatible con la doble obediencia (otro Estado dentro del Estado) consustancial con lo islámico, que es la misma doble obediencia que les gustaría mantener a los catolicistas.

Pero, no sé. Me parece que no me he explicado todavía… creo que el resumen es lo que ya hemos dicho muchas veces por aquí: que la religión debería ser algo personal y privado, que lo público es para cosas serias. Pero si esta idea es inaceptable para millones de católicos españoles, para los musulmanes españoles es como hablar en marciano. Algo así…


jueves, 11 de noviembre de 2010

El payaso de los zapatos rojos

Llevo varios días queriendo comentar que ya está bien, hombre; que diecisiete siglos de oscurantismo bien merecen un laicismo agresivo… o, ya puestos, algo más. Pero es que estoy aburrío, tío. Y no tengo ganas de ná.

Es que estar aburrío es otra categoría. Estar aburrío es estar aburrido y, además, cansado y sin fuerzas para replicar; algo así como derrotado. Porque entonces, si se me ocurre asumir que diecisiete siglos de oscurantismo bien merecen un laicismo agresivo… habría que ponerse a explicar por qué. Es decir, por qué diecisiete siglos y no dos mil años de fundamentalismo; y ponerse a justificar por qué la sotana es lo oscuro, lo triste y lo restrictivo; por qué el alzacuellos y la vieja tonsura me perecen los símbolos de la mayor estafa histórica que los hombres han construido y mantenido…

…pero es que no tengo ganas, tío. Otro día, ¿vale?


Y, otra cosa, lo de payaso de zapatos rojos… eso es una cosa verídica que me contó un amigo —Alfonsito creo que fue—, que resulta que un niño virginal, es decir, incontaminado todavía, cuando vio en la tele al Papa Ratzinger, con sus ropajes, sombrerito y zapatos, preguntó con toda su inocencia: ¿Mamá, quién es ese payaso?

Pues eso… que tampoco tengo ganas de añadir nada más.

Y me voy a ver Tele 5, a ver si termino de idiotizarme de una vez. ¡Puñetas!


miércoles, 3 de noviembre de 2010

TODOS tenemos derecho a una atención sanitaria gratuita, sea cual sea tu nacionalidad y tu regularización

…es que de vez en cuando acompaño a mi rubia platino a un hospital —son cosas de la vida—. Es un hospital de la red pública de Andalucía (España) En el vestíbulo hay un cartelón bien visible que desgrana los derechos y los deberes de los pacientes. También pasan un resumen por los monitores que amenizan las salas de espera. Y lo repiten en numerosos idiomas, con caracteres latinos, cirílicos, chinos y árabes:

En Andalucía, TODOS tenemos derecho a una atención sanitaria gratuita, sea cual sea tu nacionalidad y tu regularización.

Lo he leído y me he sentido orgulloso de ser ciudadano de este país (llámese Andalucía, España o Europa) Me ha parecido que hay generosidad en ese derecho, que es una conquista que nos impulsa hacia delante, y que eso nos hace mejores ciudadanos. Y, la verdad, no me gustaría permanecer callado (el post de Herodoto tiene que ver con esto) o impasible mientras la derecha de este país —que no es más que el brazo político del poder económico que gobierna sin alma el planeta—, recorta derechos como los expresados en el cartelón del hospital de Jerez.


Ya sabemos que este derecho no es más que una de las conquistas del estado del bienestar; que lo hemos empezado a disfrutar a última hora, y que se ha ralentizado o parado con la crisis. Lo sabemos. También sé que España no es un modelo para nada ni para nadie, que habría mil cosas que mejorar, que aquí quedan muchas asignaturas pendientes y una rémora de siglos que nos hace singulares… pero a veces me siento orgulloso, y hoy ha sido un día de estos. Por las dos cosas, por el derecho conquistado y voceado, y por la atención recibida. Sí, por las dos cosas.

Los trogloditas del Tea Party (a los que doña Esperanza y demás conmilitones del PP aspiran a remedar) lo dicen con todas sus letras, dicen que el que quiera sanidad que se la pague, que la sanidad es algo privado por definición. Dicen que cómo va a ser eso de pagar la sanidad a los que no pueden pagarla… Nuestra mentalidad de vieja Europa no nos permite entenderlo. Servidor aspira humildemente a un Estado amplio, que llegue a todos los lugares y espacios sociológicos, donde lo público ampare al ciudadano en todas sus necesidades. Y esto significa que la educación y la sanidad son derechos irrenunciables y que nunca pueden convertirse en un negocio para nadie. Significa que hacer negocio con la sanidad y con la educación (léase: privatizar) es una aberración… Significa que la obligación del Estado sigue siendo la redistribución de la riqueza de TODOS en forma de servicios, es decir, entre otros muchos asuntos, haciendo accesible a todos, la educación y la sanidad. No creo que esto sea difícil entender y asumir como propio…

Pero los del Tea Party y los que gobiernan el Partido Popular no son de esta opinión.

¡La que se aveciiinaaa!

La foto no tiene nada que ver, pero me resulta graciosa…


martes, 2 de noviembre de 2010

En la ribera del Darro - 2

Los granaínos llaman a ese trozo Paseo de los Tristes… no sé por qué, y me gustaría saberlo. Seguro que detrás vive la leyenda del amor imposible entre una princesa nazarí enamorada de un joven cristiano; y todos los días, el entristecido joven, subía la ribera del Darro con la esperanza de verla entre las rejas del viejo palacio, donde la retenía un destino al que no podía renunciar…

Foto furtiva: La Triste Princesa del Darro

…hasta que un día, el sultán, viéndola tan triste, se apiadó de la princesa y le concedió una libertad y una condición: Podrás ver al cristiano una noche cada cinco años; pero, hija mía, a cambio deberás cumplir con tu destino, te casarás con el Visir y serás la madre de los herederos del trono.

Y así fue como, cada cinco años, en la primera luna llena después del equinoccio de primavera, la princesa bajaba a la ribera del río, y durante toda la noche, enlazadas las manos, la princesa mora y el humilde cristiano, lloraban su desdicha mientras paseaban su tristeza por la ribera del Darro…

Es que Granada —y las granaínas— tienen estas cosas, que producen ensueños.


jueves, 28 de octubre de 2010

En la ribera del Darro -1

Foto furtiva: La chica del pañuelo que subía por el Darro


En la ribera del Darro sopla una ligera brisa. Viene de las cumbres de Sierra Nevada, pero a la Granada nazarí llega menos fría. Puede que por eso las chicas lleven un pañuelo en el cuello… pero no, no creo. Lo más probable es que lo hagan por coquetería, porque así se ven más guapas…
…y tienen razón.

martes, 26 de octubre de 2010

La mezcla pendiente


Mañana, el torbellino browniano del tubo habrá finalizado. La disolución habrá alcanzado el equilibrio y tendrá un color uniforme. No parecerá vino fino, ni Pedro Ximénez, más bien podría ser una solera vieja de Xerez…


Esta imagen es esperanzadora. Me gusta que la joven madre musulmana tenga libertad para usar un vestido de DESIGUAL con esos colores tan vivos que no sé todavía si me parece una horterada o una pasada de elegancia. De alguna forma ocurre como con la disolución… que la abuela mantiene la chilaba tradicional, pero las hijas, sin perder su identidad cultural y/o religiosa (el pañuelo), se mimetizan mejor con el entorno de la Isla de León, en el sur de España, un país de tradición cristiana, apostólica y romana. ¿Llegaremos a un sincretismo aparente de islamistas con trajes de DESIGUAL y cristianas con niqab como si fuéramos la disolución de arriba? No sé… en todo caso, estas fusiones culturales son procesos que, en el mejor de los casos, suelen durar generaciones. [En Ceuta, mi tierra, una ciudad fronteriza, coexistimos con cierta invisibilidad desde hace siglos, pero, por mucho que nos guste decirlo, no creo que convivamos esas cuatro culturas (judíos, cristianos, musulmanes e hindúes)… no lo creo. Y el matiz en fundamental]

No sería extraño (solo sería un negocio más), pero el día menos pensado se pone de moda entre la chavalería autóctona usar el niqab en otoño-invierno. Y me gustaría que la joven madre musulmana, la del vestido de colorines, también tuviera la libertad suficiente como para usar o no usar el niqab… Pero tiendo a pensar —al margen de si es un símbolo cultural o religioso— que no es libre hasta ese punto...

…mi amiga Toñi ha visto crecer a Fátima, la hija de los regentes de un Bazar de moroscercano a su casa —dicho moros con todo respeto—. Dice que era una niña totalmente integrada en el colegio y en el barrio; alegre, que siempre estaba de bromas con ella y que se reía con la cara y con los ojos… pero cuando fue mocita, desapareció una temporada, y cuando regresó, vino casada, enfundada en el vestido tradicional de su cultura y tocada con el niqab. Y dejó de dirigirle la palabra, ya no hablaba con ella… ahora tiene veinte años, un hijo, está embarazada de otro y ya no ríe. Fátima ya no es miembro de esta calle ni de este barrio.

Ayer, otra vez me sorprendió la luz del atardecer. Era tan dorada que solo el COLOR del ambiente reconfortaba… por eso me acordé de ella, de Lady Lu —la hija de mis buenos amigos, que se ha instalado en un pueblo cercano a Londres—, porque está tan acostumbrada a este luminoso SUR, que me la imaginaba triste en el ambiente oscuro yGRIS de la Gran Bretaña. Dice que cuando bajó del tren quedó sorprendidísima porque allí no había ingleses, sólo se veían personas de color. No es por nada, es que a Lady Lu le pasa lo que a servidor —y a una gran mayoría de españoles—, que nos falta cursar una asignatura, superar la sorpresa-desconfianza que nos causa un extraño a la tribu. Me lo pregunto muchas veces: ¿Qué pasará cuando a la gente normal y tolerante —los que decimos conste que yo no soy racista, pero…— nos coloquen una mezquita en el barrio, o un campamento de de rumanos en el descampado o un piso patera en el bloque? ¿Qué pasará? ¿Seguiremos siendo esos tolerantes de salón (porque lo ven todo a lo lejos) o empezaremos a pensar con el hígado y a decir que TODOS los extraños son delincuentes porque son extraños?

¿Quién sabe? A lo mejor comprendemos TODOS que en UN país hay UNA ley paraTODA la gente. Si fuera así, mañana, el torbellino browniano habrá finalizado. La disolución habrá alcanzado el equilibrio y tendrá un color uniforme.



miércoles, 20 de octubre de 2010

La hormiga de Nando Sánchez

"Fue en mitad de una vereda, en mitad de la nada para ella (supongo), donde la encontré. Al principio la creí muerta, al acercarme observé como poco a poco se movía. Ningún congénere alrededor, perdida, tras una batalla cruenta, quizá de dimensiones cósmicas pero imperceptible a nuestros ojos. No sé exactamente porque, pero me conmovió aquella hormiga tullida."

Le dije a Nando que también me conmovía la hormiga. Hay algo excesivamente triste en la cabeza humillada, en el porte derrotado, en la inutilidad de las batallas que se repiten una y otra vez, eón tras eón, para dejar las cosas como al principio. Nando ha retratado la falta de futuro. ¿Y ahora, qué?, es la pregunta cristalizada en la imagen.

…no paro de mirarla. Es una insignificante hormiga tullida. Abandonada en un lugar infinitesimal del cosmos. Apenas le queda un aliento de vida… pero no paro de mirarla, de contar las patas que le faltan —¡por Dios, deberían ser seis!—, de preguntarme cómo ve su mundo si ya no tiene antenas…

Y me fascinan los hombres como Nando, que se paran a observar una hormiga tullida, que la inmortaliza y nos la ofrece. Tal vez los hombres y mujeres que nos gobiernan deberían bajar de vez en cuando a ras de suelo para llorar por el micromundo que manejan —por todas las hormigas tullidas como ejemplo—. Y, entonces, a lo mejor, muchos de esos hombres y mujeres que nos gobiernan dejen de tener la moralidad de una mantis religiosa.


lunes, 18 de octubre de 2010

Las raíces del cóleo

Hoy toca no pensar demasiado. Sólo hay que mirar y oír. Tenía olvidadas estas fotos en un tubo desde enero (Aquí tenéis más)…
...en enero la luz que entra por las mañanas es muy tangencial y cualquier cosa produce una sombra alargada. Las sombras siempre son preciosas, los objetos que las provocan son otro asunto...
·
Deseo que os guste. Un cordial saludo

jueves, 14 de octubre de 2010

Tengo dos o tres conocidos que ven Intereconomía

Tengo dos o tres conocidos que ven Intereconomía —para el que no lo sepa, es una cadena de televisión que pertenece a un grupo mediático de la ultraderecha española más rancia—. Yo los aprecio mucho (a mis conocidos, digo), pero, eso, que se nutren de opiniones y estética ultra. Y eso, a la larga, marca.

Señoras y señores contrarios a Zapatero, ejerciendo su libertad de expresión. (La imagen pertenece a Intereconomía)

Ayer, al poco de abuchear al presidente Zapatero un grupo de gamberros, uno de misconocidos me preguntó si tenía sintonizada tal cadena en casa —seguro que con mis antecedentes lo veía poco probable— porque quería ver el mal rato de Zapatero, precisamente ahí, en Intereconomía… que como es algo contra los sociatas, seguro que sale la cosa como más catastrófica y así el hombre se divierte más…

…y se quedó con las ganas. Era pronto. Pero, bueno, por lo que se sabe, Zapatero no lanzó a sus abucheadores la peineta que Aznar les dedicó a los suyos. Y es que, siempre hayclases. La de Aznar, desde que se convirtió en el tercer cerdito de las Azores, ya sabemos con claridad cual es… y, por extensión, similitud y sintonía, también sabemos qué clase de partido es el PP —que no anda sobrado de ética precisamente—, la misma clase que demuestran los abucheadores de Zapatero, y la misma que demuestran públicamente muchos de sus cargos electos y simpatizantes… afortunadamente no todos.

Y me preocupa que la derecha ultra, faltona, gamberra y antidemócrata quepa en el PP y lo colonice —si es que no lo ha hecho ya—. Más me gustaría lo contrario, que el PP ejerciera una tutela ética sobre esa gente que le vota; que los cargos electos aplicaran una pedagogía que sirviera para moderar esas formas y para mantener unas maneras civilizadas y democráticas, aunque perdieran ese puñado de votos gamberros. O sea, que se desmarcaran de los comportamientos irrespetuosos y de los abucheos a un presidente del gobierno —en el parlamento y en la calle—, y nunca callarse con una sonrisa socarrona y cómplice como la de Esperancita, Grande de España ella. Pero me temo lo primero, que la derecha que va a gobernar España tarde o temprano sintonice perfectamente con los que hacen política en la barra de un bar a partir de la tercera birra. O sea, me temo que van camino de convertirse en un peligroso Tea Parthy carpetovetónico. Eso, sumado a las recetas ultraliberales que aplicarán, pánico debería darnos… porque, para ellos, los de siempre vamos a pagar la superación de la crisis. Pero ahora sin complejos, porque para eso habrán recibido del gobierno socialista una herencia política y económica (causada precisamente por las políticas económicas globales que el PP apoya) que usarán para justificar cualquier barrabasada que perpetren… Y eso sí que será duro. Pero duro para los de siempre, por supuesto, es decir, para los curritos de a pie y para los parados. Y de esa brutal injusticia ya habrá tiempo de hablar, de sufrirla y de llorarla. Veremos…



La casa de Luisa

La casa de Luisa es simple y está rodeada de árboles frutales. Es un oasis en mitad de un bosque de alcornoques. Hay un enorme nogal y una gigantesca higuera que regalan una sombra fresca sobre la mesa y el poyete. Dice Luisa que este año apenas han salido nueces, pero que la higuera ha sido generosa.


El camino para llegar no es muy conveniente para coches delicados. Pero es un vergel. Acompañan el camino chumberas coronadas de higos-chumbos maduros. Miguel, que no es hombre de campo, es más bien urbanita voluntarioso, los coge con cuidado y, para no pincharse con las púas, los pela con navaja y tenedor. Y siguiendo el carril, más allá de su casa, hay decenas de membrilleros, que, como estamos en el veranillo de San Miguel, están todos en sazón… las ramas saltan las cercas cargaditas de frutos y tapizan el camino de membrillos-gamboas que nadie recoge. Los hombres urbanos, que solo los vemos amontonados en el mercado con el precio encima, nos quedamos sin palabras...

El hombre venido a menos ha dormido la siesta tumbado sobre la hierba, debajo de un caki, con un zapato por almohada, como cuando era de la OJE. Hay muchos cakis por allí. Son de los de siempre, de los que hay que comerlos muy maduros, que casi se rompen con solo tocarlos. Me comí dos para la merienda, sin remilgos, que la pulpa me llegó hasta los codos… la pena fue que el último higo-chumbo —el de la vergüenza— me lo comí a continuación de los cakis y apenas noté su dulzor.

¡Que pena que el ciruelo que tiene Luisa estuviese pasado! Por eso me llevó a la huerta de su vecino, que tiene varios ciruelos tan cagados, tan cargados, que no da abasto a recogerlos. Dice el vecino que tantas han dado, que los asilos de ancianitos de Cortes y Ubrique están jartitos de sus ciruelas… Eran ciruelas de un precioso color ciruela, como Dios manda. Y llenamos dos cestas de mimbre en un momento... No cojáis las del suelo, no cojáis las del suelo, decía el vecino. Además de nueces, cakis, chumbos, membrillos y ciruelas, comí acerolas (que allí les llamas asofaifas) y tomatitos sherry, que son tan pequeños que perecen cerezas… y no le caían muy simpáticos al hombre porque dice que crecen fuera de su control, y que si las abejas polinizan los tomates corazón de toro —que son unos tomates grandes y retorcidos, que pueden pesar hasta un kilo— con el polen de los sherry, entonces le salen tomates corazoncitos de pollo. Y no está dispuesto el hombre. Por eso los arrancó como el que quita mala hierba y me los regaló …esto na más que con una chispita de sal y mijita aceite de oliva y tiene usté una cena la mar de apañá. Tuvo razón el vecino.

Hablamos varias veces durante la tarde… hasta ese día no me había dado cuenta, pero empecé a descubrir lo guapísima que es Luisa.

Al atardecer nos marchamos. Cada uno cargaba dos calabazas y varias bolsas de fruta. La generosidad de la gente del campo no tiene precio… le di un abrazo a Luisa. No sé si se percató de que fue un abrazo un poco más largo y un poco más apretado de lo que debiera ser…

sábado, 18 de septiembre de 2010

Un vecino en bici pasea por la Isla de León en vísperas del bicentenario

Ayer saqué la bici de mi niño y me fui a liquidar un par de recaos por las calles de la vieja Isla de León (San Fernando – Cádiz)… que últimamente han hecho una red de carriles-bici muy controvertidos. Unos dicen que bueno, que vale, pero que están mal diseñados y no se ajustan a la normativa; otros, que discurren por las aceras y han eliminado aparcamientos para coches, y que no hay derecho; otros protestan porque piensan que las bicis son un peligro para los viandantes…

…pero a servidor le encanta una ciudad con muchas bicis por la calle. Desde que visité Berlín y Ravenna comprendí que una ciudad con muchas bicis por la calle se acerca a una ciudad civilizada, serena y saludable. No sé, las ciudades con bicis me resultan ciudades amables. Y eso ocurre cuando, además de circular ciclistas —deportistas dominadores de la máquina—, empiezan a circular por las calles vecinos en bici, que no es lo mismo porque son personas en el límite de sus fuerzas y en el borde de sus equilibrios…

…servidor es de esos. Voluntarioso, pero de esos.

Pero que nadie se equivoque, ir al límite de las fuerzas y al borde del desequilibrio es una cuestión pasajera. Se supera; y mientras tanto, estos vecinos en bici son los ponemos pie en tierra en cuanto se acercan a un niño fuera de control, o vemos un estrechamiento de la vía o un coche en lontananza… Los vecinos en bici no somos un peligro precisamente por nuestra inseguridad. Es más peligroso —por ejemplo— un conductor que busca aparcamiento gratis y cuando lo encuentra se lo pisan con malas artes…

Fachada de lglesia Mayor antes de la restauración

…echo pie a tierra y me siento un rato delante de la Iglesia Mayor. La fachada está recién restaurada —recordemos que el 24 de septiembre harán 200 años que en esa iglesia juraron los diputados que redactaron la primera constitución española­, La Pepa—. Pero me voy sin decidir si me gusta cómo la han dejado. No sé: ese color almagra tan subido...

…como ahora no pasan coches —pasará un tranvía—, en la calle Real han montado un mercado medieval, que ahora se lleva mucho llamar así a estas cosas. Olían las especias y los quesos añejos. Me gusta. También hay un barco velero varado en mitad de la calle.

Las terrazas de los bares se han expandido para conquistar parte de la vieja calzada. El sol del atardecer invita a tomarlas… Han engalanao la calle con banderas y banderolas porque los reyes van a venir —por lo del bicentenario del 24-S— y la ciudad debería estar bonita. Pero no sé… hay demasiadas obras sin terminar y eso estropea todos los intentos.

Pasean por la calle muchos vecinos, muchos. La Plaza del Rey y la Alameda parecen guarderías. ¡Cómo gritan los niños! Me inquietan los niños. Son impredecibles… eso debe ser porque me hago mayor y no tengo nietos.

Se ven algunas bicis, pero aún son pocas para que la ciudad sea amable…



jueves, 16 de septiembre de 2010

El patriotismo hepático de Rajoy

Nací en Ceuta, pequeña ciudad en la costa africana del Estrecho de Gibraltar, y corrí por las calles de Villajovita, un pequeño barrio de las afueras. Y allí batallé a pedradas contra los niños del Mixto por la disputa del Llano, un descampado a pie de las murallas merinidas que usábamos como campo de futbol…
Puerta de FEZ. Murallas meriníes de Ceuta

…el barrio y la ciudad —Villajovita y Ceuta— son mi patria noble; la primera, la que se instala en el corazón cuando es virgen… porque las otras, las patrias que se aprenden en panfletos, o en libros de historia amañada, o en soflamas al son de músicas marciales y bajo banderolas coloristas, esas son patrias amañadas, patrias que a otros interesa imbuir de forma forzada. Y no me fío demasiado de ellas porque no residen en el corazón sino en el hígado…·
Rajoy viaja hoy a Melilla —ejerciendo su derecho incuestionable— pero me parece que lo hace de forma aviesa (por obvias razones) y apelando a este patriotismo hepático del que hablo. El mismo patriotismo que utiliza a su vez —ejerciendo su derecho incuestionable— el primer ministro del otro país para que sus conciudadanos se sientan agredidos en sus sentimientos patriohepáticos. Hay poca nobleza cuando ambos azuzan estos sentimientos tan fáciles de soliviantar.
·
Me parece que no es bueno apelar a las patrias aprendidas, prefiero a las personas como objeto de deberes y derechos, amores y desamores… Sí, prefiero apelar a la patria nobleporque cuando al cabo de los años me reencontré con Abselam, uno de esos niños malos del Mixto, en lugar de seguir con las pedradas, nos abrazamos. Es lo que tiene compartir la pequeña patria noble, la que aprendimos entre nosotros.
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Veremos qué pasa…

martes, 14 de septiembre de 2010

La Pensadora de Ikea no tiene pasado


Con catorce años se empieza a pensar más y a jugar menos… creo. El cuerpo de la Pensadora de Ikea es un torrente desbocado de hormonas. La mente, un torbellino de ideas y percepciones que van cambiando de un minuto para otro.

Con catorce años apenas se tiene pasado; el presente es rabioso y el futuro no existe, ni se piensa. El mundo que encuentra, cambia y se adapta exactamente con su ritmo vital, y viceversa. El mundo y la pensadora se modelan al mismo tiempo… por eso —porque no hay un mundo pasado al que añorar— para ella no hay sorpresas ni miedos ante los cambios sociales que se siempre se avecinan.

El antiguo homínido se adaptó al hábitat —físico y social—, la Pensadora de Ikea se mimetizará estupendamente con el cambio histórico que le toque vivir…

Solo cambia el decorado.


viernes, 10 de septiembre de 2010

Quemar libros es una cosa muy fea

Y, seguramente, eso pasa por leer el mismo libro día tras día, en este caso la Biblia. Hablodel reverendo Jones, ese pastor de cincuenta corderos —imbécil a su vez—, de bigote blanco y hablar pausado, que quiere quemar coranes como si fueran las obras de Miguel Servet, porque ha llegado a la conclusión de que el Islam es Satanás, y quemando unos cuantos libros se eliminan los males del mundo…


Sí, seguramente eso le pasa al reverendo por limitarse a leer un solo libro, y creérselo. O sea, pensar que por conocerlo de principio a fin se está en posesión de la Verdad Sagraday de las soluciones para los problemas humanos. Hay que ser imbécil. Sí, señor, hay que estar rematadamente loco…

…y parte del problema es que nada ni nadie ridiculiza pública y abiertamente los comportamientos absurdos ligados a mensajes divinos que solo oyen imbéciles como este. Ni siquiera su presidente Obama es capaz —en atención a la libertad de pensamiento— de llamar idiota a este personaje por la presunción de respetar sus creencias religiosas. Todo lo contrario, se observan y se cumplen todas las liturgias de sumisión a las clerigallas que medran en nuestras sociedades.

Casi nadie con prestigio en este planeta tiene la valentía de llamar a las cosas por su nombre y declarar que las creencias en submundos no pueden interferir la gobernanza de los pueblos (ni mediar el desarrollo científico… recuérdense a Hawking y a Dawkins) Y esto pasa porque las religiones —con independencia de su ridiculez— son unos valiosos instrumentos de sumisión y control…

…hasta que imbéciles como el reverendo Jones intentan meter fuego al bidón de gasolina en mitad del cumpleaños.

Quemar libros es una cosa muy fea, pero forma parte de la libertad personal. En las sociedades democráticas, los individuos pueden hacerlo… en las otras —adecuadamente dirigidas, como todo hijo de vecino— se sienten ofendidos.


Quemar libros es una cosa muy fea

Y, seguramente, eso pasa por leer el mismo libro día tras día, en este caso la Biblia. Hablodel reverendo Jones, ese pastor de cincuenta corderos —imbécil a su vez—, de bigote blanco y hablar pausado, que quiere quemar coranes como si fueran las obras de Miguel Servet, porque ha llegado a la conclusión de que el Islam es Satanás, y quemando unos cuantos libros se eliminan los males del mundo…


Sí, seguramente eso le pasa al reverendo por limitarse a leer un solo libro, y creérselo. O sea, pensar que por conocerlo de principio a fin se está en posesión de la Verdad Sagraday de las soluciones para los problemas humanos. Hay que ser imbécil. Sí, señor, hay que estar rematadamente loco…
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…y parte del problema es que nada ni nadie ridiculiza pública y abiertamente los comportamientos absurdos ligados a mensajes divinos que solo oyen imbéciles como este. Ni siquiera su presidente Obama es capaz —en atención a la libertad de pensamiento— de llamar idiota a este personaje por la presunción de respetar sus creencias religiosas. Todo lo contrario, se observan y se cumplen todas las liturgias de sumisión a las clerigallas que medran en nuestras sociedades.
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Casi nadie con prestigio en este planeta tiene la valentía de llamar a las cosas por su nombre y declarar que las creencias en submundos no pueden interferir la gobernanza de los pueblos (ni mediar el desarrollo científico… recuérdense a Hawking y a Dawkins) Y esto pasa porque las religiones —con independencia de su ridiculez— son unos valiosos instrumentos de sumisión y control…
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…hasta que imbéciles como el reverendo Jones intentan meter fuego al bidón de gasolina en mitad del cumpleaños.
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Quemar libros es una cosa muy fea, pero forma parte de la libertad personal. En las sociedades democráticas, los individuos pueden hacerlo… en las otras —adecuadamente dirigidas, como todo hijo de vecino— se sienten ofendidos.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La casa de Juan


La casa de Juan tiene paredes blancas con zonas ocres, y tejas árabes, como las del sur. Y un muro blanco que la separa del vecino, un hombre taciturno desde que enviudó. Ahora —el vecino, digo— pasa poco tiempo en esa casa porque se le hace enorme y vacía, y porque sus hijas —una es notaria en Sevilla y la otra ingeniera en Barcelona— ya hacen su propia vida. Por eso al vecino no le importa que las avispas hayan anidado en el muro, debajo de una rama de la macroparpa que invade la casa de Juan…


La casa de Juan tiene balaustrada de pilares blancos que la separa de una pequeña piscina… dice que el agua está algo turbia, pero el sol tangencial del atardecer, el que roza el muro, ilumina la fachada de su casa y se refleja en la superficie del agua… ¡A Joan Miró le habrían fascinado esos reflejos!

Y uno piensa que la realidad es demasiado inexacta, que atraviesa cientos de filtros antes de que cualquier individuo la pueda medio-interpretar a su exclusivo modo y saber. Es verdad que coexisten otros mundos, otras realidades, otros pareceres, y que están aquí… olvida del zumbido de las avispas y se concentra en admirar la fachada de la casa de Juan reflejada en el agua turbia. Sí, a Miró o a Sorolla les habrían fascinado estos reflejos…
Nunca imaginé que la fachada de Juan, la que tardó seis semanas en pintar, también fuese esto.


viernes, 3 de septiembre de 2010

Fotos furtivas: Claroscuro


Necesitamos la oscuridad para apreciar la luz…
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Dios no creó el Universo, asegura Stephen Hawking
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Las religiones, y la sumisión a sus clérigos, nos han proporcionado cuatro mil años de oscuridad…
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…sean bienvenidas las luces

sábado, 28 de agosto de 2010

El marisco no ocupa lugar

Hasta ayer mismo yo estaba convencido de que la sabiduría no ocupaba lugar. Lo decía constantemente don Francisco, el maestro-escuela de Villajovita, mi barrio ceutí.

— ¡Niños, el saber no ocupa lugar! Así que, quedad tranquilos: podéis aprender todo lo que queráis que la mollera no os crecerá—. Pero ni así, ¡oye!

(De todos modos, no creáis, que ahora los neurocientíficos están diciendo lo contrario. Dicen, por ejemplo, que los taxistas veteranos de Nueva York tienen más desarrollado no_sé_que_zona del cerebro, justamente la que controla las funciones de orientación espacial… O sea, que la mollera sí crece. ¡Cómo se derrumban las convicciones más profundas, puñetas!)

Hoy, durante unas cervezas con los compañeros de trabajo, uno de ellos ha lanzado una sentencia que me ha hecho sonreír y recuperar el sentido del humor de golpe. Es una tontería, pero ha obrado un pequeño milagro en servidor. Va y dice el nota, muy suelto él, sentenciando, sobrao:

— El marisco no ocupa lugar, Chati

¡Sí, señor, como la sabiduría!


miércoles, 25 de agosto de 2010

Micromomentos con ella: Carrión de los Condes

Septiembre del año 2000

En Carrión de los Condes, gran ciudad comparada con las que habíamos visto, paramos cerca de la iglesia de Santa María del Camino, construida, al parecer, para conmemorar la batalla que libró a la ciudad de pagar a los moros el famoso Tributo de las Cien Doncellas.

Nos sentamos un rato en el pórtico a dejar pasar el tiempo, a respirar el olor a piedra vieja, a disfrutar de la cercanía de esta chica guapa que me acompaña... Y, de paso, contemplar de reojo cómo un peregrino —con más pinta de vagabundo que de peregrino— dibujaba en un bloc de papel los bajorrelieves del pórtico...

…el hombre se sienta delante de la puerta, da dos caladas pensativas a su cigarrillo; se levanta para separarse y mirar desde otra perspectiva, y sigue fumando sin dejar de mirar con mala leche al santo de piedra. Vuelve a sentarse y toma su lápiz pero sin trazar nada.

Se comprende que el hombre no lo tiene nada claro.

Mientras tanto, un cachorro que tiene acostado en unos harapos —los vagabundos siempre tienen un perro mil-leches dormido a su lado—, se levanta y mordisquea juguetón nuestra mochila, con el rabo tieso... el hombre, sin decir una sola palabra, lo mete de nuevo entre sus harapos y vuelve a estudiar hoscamente el pórtico, con el ceño fruncido, como enfadado.

Cuando nos fuimos seguía sin trazar una sola línea...


martes, 17 de agosto de 2010

¿Dónde coño se esconden las palabras?


Son veintisiete letras (las he contado) y diez dígitos. Sólo con eso, los hombres construyen historias y las cuentan para otros; piensan miles de cosas y son capaces de transmitirlas. Y así van construyendo a lo largo del tiempo —y acrecentando de forma exponencial— conocimientos nuevos, sentimientos extraños expresados de forma mágica, o ideas únicas que revolucionan el mundo…

Dicen que no hay invento más asombroso que los hombres hayan hecho porque, además, esos escasos signos también sirven para contar las pequeñas cosas diarias… sirven para convertir en poesía la espuma de una ola que se deshace en la arena y, también, para convertir en palabras audibles amores y miedos… porque así se perciben mejor los primeros, o se disipan como humo los segundos. El hombre venido a menos busca eso: percibir mejor y disipar.

Y llevo días y días mirando los maravillosos signos, buscando apalabrar esos amores y esos miedos… pero aquí no se apalabra nada. ¡Precisamente ahora! ¿Dónde coño se han ido las palabras?


martes, 10 de agosto de 2010

Micromomentos con ella: Rollo de justicia

En Boadilla del Camino (Palencia), cerca ya de Frómista, encontramos un cartel en la carretera que nos dejó sorprendidos. Ella lo señaló y me miró haciendo una mueca teatrera de esas que suele hacer, como diciendo: no puede ser, ¿pero esto qué es? El cartel decía claramente, sin lugar a dudas:

ROLLO DE JUSTICIA

¡Jolines! Si al alcalde Pacheco de Jerez lo habían condenado por decir que la justicia era un cachondeo, esto también debía ser un delito.

Medio día. El sol palentino cae prácticamente vertical sobre el pequeño pueblo. Ni un alma (ni cristiana ni infiel) para comprobar nuestra ignorancia. Tal vez alguien nos vigile desde detrás de los visillos.

Tampoco perros o gatos deambulan por las escasas sombras. No hay bares, ni abiertos ni cerrados. Todas las calles confluyen en la plaza del pueblo. Y allí, en su centro, casi sin sombras, se alza la cosa…
¡Ignorante que es uno!

No estaban quejándose de la mala justicia que recibieran, no. Simplemente anunciaban un Rollo Jurisdiccional, especie de columna levantada en el siglo XIV, en mitad de la plaza, para indicar que Boadilla del Camino podía ejercer justicia sin apelar a otra instancia superior. O sea, que la localidad había recibido privilegio de villazgo y, por tanto, no estaba sometida a ningún señor. A estas columnas encadenaban a los reos durante unos cuantos días para que el personal los sometiesen a humillación, escarnio y burla. Que la condición humana es así de cruel… y la simple presencia pública de estos humilladeros era disuasoria para muchos.

Entonces ella se encadena simbólicamente a la columna y servidor la somete a escarnio público:

La beso…

…y como ella está encadenada, y no hay nadie que se escandalice, sigo…

El calcetín de algún peregrino despistado reposa sobre la base del rollo. Una lagartija, ardiente ya, se esconde en una rendija. Las golondrinas, con tanto calor, no salen de sus nidos, bajo los aleros del tejado. Detrás hay una robusta iglesia. Dicen que contiene una pila bautismal digna de ver. Pero la iglesia, a esas horas de sol vertical, está cerrada a cal y canto. Habrá que volver en otra ocasión…

…con ella será un privilegio.


viernes, 30 de julio de 2010

De 09:00 a 13:00 horas


Cuatro horas. Un corto lapso de tiempo para un ser humano. En la historia de una montaña es apenas un instante. Y para el discurrir del universo es algo infinitesimal, despreciable…

…para la mujer rubia de pelo castaño, de 09:00 a 13:00 horas supone momentos sombríos. Atada a su sillón, mililitro a mililitro, discurren los doscientos cuarenta minutos con todos sus segundos… que son segundos eternos, como granos de arena en sábanas de raso. Y para el hombre que coge su mano y lee para ella un crucigrama, son horas para fingir la despreocupación que no siente. Es una despreocupación que a nadie engaña y que ninguno se cree… pero se agradece con una sonrisa leve, que comienza en la comisura de los labios y acaba en un guiño socarrón.

— Yo, contigo — le dice él.

— ¡Je, je, je! ¡Tú, conmigo! — confirma ella.

De 09:00 a 13:00 horas. Ya casi es hora de comer. ¡Hay que seguir, puñetas, hay que seguir!