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lunes, 7 de enero de 2013

El mundo es un pañuelo, viejo amigo, y el tiempo es un instante

Ceuta, Marzo de 1965
…coincides con un niño rubio en la banca del colegio de barrio. Compartes con él el terror a despertar la ira del maestro, que pegaba unas palizas que hoy resultarían de juzgado de guardia. Compartes con él el teorema de Pitágoras y el Principio de Arquímedes y, sobre todo, compartes con él la algarabía del final de la jornada, cuando recuperábamos la calle para nosotros… hasta que un día cada uno toma una derrota distinta y desaparecemos de la vida del otro.


Entonces, a mitad de los años 60, había muchos colegios en mi barrio. Uno lo piensa y resulta sorprendente. Villajovita sigue siendo un pequeño barrio de Ceuta, pero había —que yo recuerde— dos colegios nacionales (uno de niños y otro de niñas) y un rosario de minúsculas escuelas de barrio, y migas para pequeños, que daban una abundante oferta educativa… No existía aún la escolarización obligatoria, pero muy pocos niños de mi barrio quedaban fuera del colegio, entre otras cosas, porque todos los padres demostraban un extraordinario afán en que sus hijos tuvieran estudios.

Pedro era rubito, bien parecido y llevaba un arnés metálico en una pierna. Como muchos niños de esa época, la epidemia de poliomielitis que enseñoreó aquella España oscura le visitó y le dejó tal secuela… A veces nos peleábamos y dejábamos de hablarnos una temporada. Recuerdo una vez que, por mi culpa, el maestro le pegó dos bofetadas, una en cada carrillo, que seguro le estuvieron sonando los oídos dos semanas. ¡Y mira que el chiquillo era de lo más bueno y noble que he conocido! La mala conciencia por la faena me duró una temporada larga, que cada vez que miraba a Pedro me sentía fatal. Para compensar la fechoría estuve de lo más solícito con mi compañero de banca el resto del curso. Hasta que ocurre eso, que un día los caminos se tornan divergentes… y desaparecimos durante casi medio siglo.

Córdoba, Octubre de 2012

El Hotel Don Paula lo atiende ese día Rocío, hermana pequeña de mi compi de la vida, o sea, lo que viene a ser mi cuñada. Es un moderno hotel familiar en el centro de Córdoba. Cuando Rocío descubre que la familia que acaba de llegar es de Ceuta, se lo suelta a bocajarro:

— Pues mi cuñado también es de Ceuta…

Lo dice como si todos los de Ceuta tuviéramos la obligación de conocernos. Y añade para más señas:

— …y ha escrito un libro sobre Villajovita.

Y entonces parece que los caminos de la vida vuelven a ser próximos. La viajera le cuenta a Rocío que sus abuelos ceutíes precisamente vivieron en Villajovita. Y ocurre que ese libro se convierte en un estupendo regalo para los próximos reyes de la abuela…

Ceuta, Enero de 2013

El día de reyes recibo una llamada telefónica:

— Buenas tardes, ¿es usted Miguel Ángel Tal y Cual? — Suena a agente comercial de Vodafone y le contesto con muchísima desgana…

Pero en dos palabras la chica me explica que estuvo en el Hotel Don Paula, que conoce a Rocío y que recibió un ejemplar de Crónicas de Villajovita. Dice la joven viajera que hoy se lo han regalado a su abuela y que ha sido muy emocionante porque reconoce a muchas de las personas que se describen en el libro.

Luego me dice que su padre me conoce, que se llama Pedro…
Y entonces hablamos un rato a través del teléfono. Mi joven compañero de banca. La vida en dos parrafadas, en dos suspiros… El mundo es un pañuelo, viejo amigo, y el tiempo pasa en un instante, ¿verdad?



lunes, 29 de noviembre de 2010

Un hecho verídico en un colegio de Sevilla

La hija de unos amigos ha ofrecido una charla en un colegio de Sevilla. Solo asisten niñas a ese colegio. Es privado y de orientación católica. La hija de mis amigos es una joven bióloga, producto de la enseñanza pública de España, la que pagamos entre todos para que cualquiera —incluso los más desfavorecidos— pueda tener una educación digna. Como bióloga que es, les habló a las niñas del colegio del buen uso que debemos al agua, de su escasez, de su importancia y de los cuidados que se merece…

…acostumbrada a dar la misma charla en muchos foros (jubilados, enfermos renales, diabéticos, colegios públicos, concertados y privados, etc.) me refería alucinada que estas niñas del colegio privado de Sevilla, alumnas de 9 años, ya eran conscientes de ser alumnas privilegiadas de un colegio exclusivo, que se consideraban pertenecientes a una élite social —la que puede costearse tal dispendio—, y que se relacionan solamente con sus iguales…

— Señorita, señorita, mi padre me ha regalado un caballo.


— Pensad un momento. ¿Por qué no tienen agua estos niños de África? — Les preguntaba

— Porque son pobres… Es que si fueran millonarios la comprarían

— Pero, mirad, aunque sean muy ricos y la puedan pagar, ¡es que no hay!

— No, señorita, pero los millonarios la compran.

¡Claro! La comprarían. A mí me parece que estas niñas ya tienen su conciencia de pertenecer a una clase… La hija de mis amigos, si no la tenía a estas alturas de su vida, la adquirió de golpe. Supongo.

Sólo por respeto a la hija de mis amigos me callo el nombre de este bodrio de colegio privado, elitista y castrante.


miércoles, 21 de abril de 2010

¿El velo de Najwa Malha es un símbolo religioso?

Imagen tomada de elpáis.com

A servidor no le gustan las religiones monoteístas, fundamentalmente porque tienen una insidiosa tendencia a escapar de sus lugares naturales para inmiscuirse en la convivencia de los hombres y mujeres. Y eso es así porque consideran su derecho y su obligaciónmostrar (cuando no, imponer) su mensaje, que es un mensaje que incluye reglas obligatorias para vivir en este mundo, y eso no casa en absoluto con las reglas democráticas que emanan de la voluntad popular. No casan, no encajan, no caben, sobran. Las leyes y reglas de la religión —de cualquier religión— no pueden sobreponerse a las que emanan del parlamento. No creo que esto esté sujeto a discusión en España… en todo caso los mandamientos religiosos —que, quitando los obvios, no son más que requerimientos pueriles— servirán para las iglesias, mezquitas y sinagogas, pero fuera de ahí, en lo público, chirrían. Y aún es peor cuando interfieren en el ámbito de la escuela pública.


Pero las religiones, nos guste o no, están firmemente asentadas en las estructuras mentales de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Y el mensaje de los monoteísmos es esencialmente verdadero. Las tres religiones son verdaderas… o sea, que para cada una de ellas, las otras dos son erróneas. ¡Ostras! ¿Y ahora qué hacemos con las poblaciones firmemente convencidas del error de los otros?

Najwa es española, de religión islámica. Tiene padres marroquíes que vinieron y se instalaron en Pozuelo de Alarcón, un pueblo del entorno de Madrid, España, que es un paísaconfesional que camina abiertamente (aunque a trancas y barrancas, buscando la equidistancia —a veces pusilánime— con los derechos de los forasteros) hacia un laicismo declarado porque ese es el camino que andan los pueblos cuando son libres y tolerantes.

En este país —España—, con muchísimo esfuerzo, estamos consiguiendo sacar los crucifijos y demás símbolos religiosos de las escuelas públicas… Y eso se consigue con leyes suaves, para no molestar excesivamente a los creyentes en el crucifijo. Pero Najwa quiere entrar en su instituto con el velo islámico cubriendo su cabeza. ¿El velo de Najwa es un elemento religioso que simboliza la sumisión de la mujer islámica al hombre? Puede ser, pero no es seguro. La otra posibilidad es que Najwa y sus padres quieran reivindicar el orgullo y la presencia de su cultura coránica en Pozuelo de Alarcón, para no esconderse y resistirse a la asimilación con sus conciudadanos… Puede ser también.

Entonces la cosa parece simple. Si el velo de Najwa fuese un símbolo religioso, no podría usarlo allí donde no se permiten símbolos religiosos. Y en los centros docentes públicos de España no se permiten. Y si fuese una simple costumbre, o un reivindicación de la identidad cultural, no podría usarlo allí donde no se permiten tocados en la cabeza (algunos colegios e institutos que prohíben expresamente a sus alumnos el uso de gorras, pamelas, bombines, cascos de bomberos, pañuelos y demás artilugios) porque esa norma es prerrogativa de los órganos de gobierno de cada centro, y son soberanos. En ambos casos el velo islámico no cabe en la escuela pública a no ser que exista un derecho superior que ampare a la chica... El conflicto de derechos está servido.

Pese a todo, comprendo y estoy de acuerdo con el ministro cuando dice que la chica debería entrar en el instituto, porque por encima de todo está el derecho de la joven a recibir educación… porque de esta manera, existe una posibilidad de que consiga los elementos intelectuales necesarios para desarrollar su propio pensamiento y sea ella misma, llegado el momento, la que elija en libertad si se pone o se quita el velo; y si decide usarlo, lo hará sabiendo si para ella es una señal de identidad cultural o es un sometimiento a hombres despreciables…

…y si elije esta última opción habremos fracasado.




domingo, 28 de marzo de 2010

Noticia impactante en Diario de Cádiz

Copio y pego una noticia publicada el pasado 17 de Marzo de 2010 en Diario de Cádiz(España)
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Las mujeres gaditanas protestan por el establecimiento de las escuelas laicas
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"Las mujeres de Cádiz llenaron ayer por completo la Catedral Vieja para expresar su protesta por el establecimiento de las escuelas laicas. El acto iba a celebrarse en el Palacio Episcopal, pero habida cuenta el gran número de señoras asistentes, el obispo, José María Rancés, dispuso que se celebrara en el cercano templo.
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A las tres de la tarde subió el prelado al púlpito para dirigir la palabra a las asistentes. Rancés señaló que tras la idea de implantar escuelas laicas está el intento de descatolizar España, empezando por los más pequeños. El prelado añadió que en las escuelas laicas se niega a Dios y que por ello mostraba su radical oposición.
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El obispo leyó el contenido de una carta que va a remitir a S.M. el Rey pidiendo su apoyo contra las escuelas laicas. Finalmente, con los fieles de rodillas, impartió la bendición.
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La carta que se remitirá a S.M. el Rey estará expuesta a la firma de todo el que lo desee en las parroquias y conventos de Cádiz durante tres o cuatro días. Finalmente el obispo fue acompañado hasta su casa por un numeroso grupo de fieles"
Días más tarde volvieron a repetirse las manifestaciones contra el proyecto del gobierno

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Pero, aunque lo parezca, la noticia no es actual. Relata lo que aconteció en Cádiz el 17 de marzo de 1910, hace justamente 100 años. Y nos muestra la intemporal lucha de pastores y corderos contra el laicismo, o sea, la batalla de la iglesia para mantener su posición dominante y exclusiva en la sociedad. Dicho de otro modo, su interés por ser y mantener la única moral aceptable, la única fuente de verdad absoluta y el único poder que —desde palacios episcopales, púlpitos y confesionarios— reparte castigos o premios eternos a cambio de la resignación en este valle de lágrimas… Es humano, y se entiende, que ni entonces ni ahora quieran ceder deportivamente semejante poder.
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Pero, a pesar de la larguísima lucha por la libertad de pensamiento que se percibe en el trasfondo de la noticia… nos hace pensar que el fluir del tiempo no es lineal, que su tránsito más parece un bucle espiral que hiciera a los hombres pasar una y otra vez por los mismos avatares… Que las personas, por muchos progresos que intentemos, no hacemos más que caminar en círculos para repetir una y otra vez los mismos errores y los mismos aciertos.
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Y el homo sapiens venido a menos sueña… ¿Donde estaríamos ahora si cada conquista social fuese un peldaño superado definitivamente y sirviera siempre para alcanzar el siguiente? ¿Qué civilización tendríamos entonces los hombres y mujeres si no tuviéramos que repetir, generación tras generación, las hazañas y las derrotas?

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La escuela pública es para cosas serias

La Corte de Derechos Humanos de Estrasburgo afirmó ayer que la presencia de crucifijos en las aulas de los colegios italianos (digo yo que, por extensión, cualquier símbolo religioso en cualquier país europeo) es una violación de la libertad religiosa de los alumnos, y constituye una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones. Es la primera vez que el tribunal europeo se pronuncia sobre la presencia de símbolos religiosos en los colegios…

Hace tiempo que circula por Internet un documento demoledor que ilustra con mucha claridad la contradicción que supone mantener la religión dentro de los colegios públicos. Copio y pego… no os lo perdáis:

Somos un grupo de docentes de todos los niveles educativos que estamos muy preocupados por el bajo nivel cultural en nuestra sociedad, los altos índices de fracaso escolar y la proliferación de telebasura.
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Para salir de esta situación queremos traspasar los muros de las escuelas, los institutos y las universidades, llevando la cultura y la educación a ámbitos en los que hasta la fecha hemos estado ausentes, en los que nuestra dejadez ha privado a muchos ciudadanos del derecho universal a la cultura.
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Como primer paso, queremos llegar a un acuerdo con las autoridades eclesiásticas para que nos cedan un diez por ciento del tiempo de las misas con el fin de que profesores especialistas en las distintas disciplinas puedan llegar más fácilmente a los creyentes mediante breves intervenciones didácticas. Estamos estudiando cuál sería el momento idóneo para insertar en las misas contenidos científicos y culturales, tal vez inmediatamente después de la consagración o justo antes del padre nuestro. Está claro que algunos feligreses podrían, con razón, objetar que ellos no tienen porqué aumentar sus conocimientos ni su cultura, ya que acuden a misa con el sólo fin de orar y escuchar la palabra de Dios. Para solucionar este problema, y aunque pudiera parecer inconstitucional, a la entrada de la Iglesia les haríamos rellenar un formulario para que manifiesten su preferencia por la religión o la cultura. Una vez identificadas estas personas, podrían abandonar en el momento adecuado la nave principal de la Iglesia y reunirse en las capillas laterales, la cripta o el salón parroquial. Con el fin de evitar agravios, estas personas podrían recibir durante ese rato charlas de carácter no cultural ni educativo pero muy relacionadas con los contenidos que se estén impartiendo en ese momento al resto de los fieles desde el altar.
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Por ejemplo, los feligreses que no quieran repasar la tabla periódica, estudiarán los efectos perniciosos de los colorantes alimentarios, los que no quieran hacer ejercicios de educación física podrán ver un documental sobre la obesidad, y los que no quieran repasar los verbos irregulares ingleses podrían estudiar estadísticas sobre la importancia de hablar idiomas en el mundo moderno. Los obispos nos han adelantado que no habría problema en computar el tiempo de cualquiera de estas actividades como tiempo equiparable al dedicado a escuchar la palabra de Dios, a la oración, a la contemplación, la penitencia o a la caridad y en ningún caso podrá discriminarse el acceso a la salvación eterna a los fieles en razón a sus preferencias religiosas o educativas.
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Tampoco han puesto la más mínima objeción a la aparente contradicción derivada de que el contenido de las misas esté basado en la fe y las creencias, en contraste con la naturaleza científica y académica de los contenidos que habitualmente impartimos en las aulas. En un primer momento, las clases se impartirían sólo durante las misas obligatorias de los domingos y fiestas de guardar, para más adelante extenderse a otros actos religiosos de asistencia no obligatoria como bautizos, bodas, comuniones, funerales, ejercicios espirituales, ordenaciones sacerdotales e incluso ceremonias de canonización o beatificación.
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Pero, ¿de dónde saldría el dinero para pagar al profesorado que trabaje los domingos? Sin duda alguna de los donativos que los fieles depositan en los cepillos, del porcentaje de impuestos destinados al sostenimiento de la Iglesia Católica o, en general, de los presupuestos de la Iglesia. Para garantizar la calidad de las enseñanzas impartidas, nuestra asociación gestionaría directamente el dinero aportado por la Iglesia y con él contrataría a profesores de sólida formación pedagógica y científica que se encargarían de impartir las clases durante las misas. Naturalmente, dado el carácter eminentemente laico de las clases, no dudaríamos en despedir fulminantemente a aquellos profesores que no mantuvieran una coherencia laica entre su vida profesional y personal haciendo cosas como casarse por la iglesia, acudir a misa semanalmente o participar en cualquier tipo de actos religiosos.
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Finalmente, llevaremos nuestras negociaciones hasta el mismo Vaticano, con cuyas autoridades firmaríamos un Concordato que garantizara la continuidad de nuestra noble tarea docente en las iglesias durante los años venideros.



miércoles, 24 de octubre de 2007

¿Velo islámico? No, gracias

Sigo sin comprender qué tratan de ocultar los machos que gobiernan la vida de esta mujer musulmana. Asoma belleza a través de los ojos… pero también una gran decepción y una monstruosa injusticia. ¿Por qué no se tapan ellos? ¿Nos podríamos relacionar correctamente con un señor con la cara tapada si ya es falta de consideración ocultarse detrás de unas gafas de sol?

Mujer saudí

Impresionante imagen la de esta mujer saudí extraída de www.20minutos. Es una foto lanzada por ALI JAREKJI / Reuters, de una “doctora ataviada con un niháb que escucha una conferencia de prensa de la primera dama estadounidense, Laura Bush, en un centro de tratamiento de cáncer de Riad”

…bueno, lo mismo es que la joven saudí está recién trasplantada de riñones y teme respirar bacterias malignas, por eso se tapa las vías respiratorias. El cortito de Michael Jackson hace algo parecido. Sí, tal vez sea eso.

O puede ser que la doctora está afianzando su autoestima tomando libremente la decisión de taparse la cara porque así afirma su identidad cultural. También puede ser.

Pero lo mismo está lanzando un mensaje a todo el que quiera oír, como diciendo: “Soy una mujer musulmana que me someto a la ley de los machos de mi familia y de mi gobierno de sátrapas meapilas… porque no tengo más remedio si quiero seguir medio-viviendo”

También puede ser que el mensaje sea: “Miradme, esta es la única forma que tengo de asistir a la conferencia de una extranjera y comprobar que existe aire fresco fuera de este infierno. Miradme, porque el gobierno de miserables que gobierna mi país utiliza mi imagen para demostrar que las mujeres saudíes somos libres de asistir a actos como este… ¡y no saben el ridículo que hacen!”

Dicho esto, también habrá que decir que la reina Isabel de Inglaterra se pone una pamelas asombrosas, o que los jóvenes de medio occidente usan gorras singulares, y tenemos que aguantarnos nos gusten o no… pero en todos los casos son una decisión libre. Cuando me convenzan de que el uso del pañuelo islámico en la vía pública de España es una decisión libre de las mujeres musulmanas —y conste que en muchas ocasiones lo es, precisamente para afianzar el orgullo de ser musulmana frente a los xenófobos—, lo aceptaré.

Otra cosa es el uso de los pañuelitos —en cualquiera de sus categorías— en las escuelas de España porque es un símbolo religioso que no se puede ocultar, y cualquier símbolo religioso, empezando por el crucifijo, NO caben en la escuela pública de un país laico/aconfesional… entre otras muchas razones porque en la escuela se debería enseñar a razonar desde un conocimiento empírico de la realidad en lugar de usar historietas míticas, revelaciones esotéricas o aquelarres místicos como fuente de conocimiento.

¡Muy cansado de supercherías, de callar respetuosamente y de comulgar con ruedas de molino!



jueves, 4 de octubre de 2007

Etiquetas y simbolitos

La mayoría de las veces nos colocamos un simbolito en la solapa y no tiene mayor importancia. Casi nadie hace eso para ofender. Nos prendemos, por ejemplo, un pin de La Virgen Macarena (Semana Santa de Sevilla); o un escudito del Cádiz F.C.; o una insignia del Colectivo Niños Vi.Jo. Y no pasa nada entre personas normales. Pero también podría ser una insignia nazi, cierta banderita en la solapa, una cruz cristiana, una media luna, o una estrella de David... y esto podría tomar otro cariz porque los hombres somos así depuñeteros cuando nos tocan la política y nuestra religión.

En todos los casos, con mayor o menor intensidad, cuando nos vestimos con estos símbolos/etiquetas estamos emitiendo señales muy claras al prójimo:

¡Ojo!, yo me identifico y pertenezco a esta determinada tribu, y estoy orgulloso de serlo; tengo detrás de mí a otros miembros que me protegen; tú no tienes esta identidad y no eres de esta tribu; por tanto, te puedes convertir en un rival.., y si hiciera falta, hasta en un enemigo si entramos en fricción. No puedes comprar en nuestro economato, ni puedes entrar en nuestro club, ni te hacen descuentos en el supermercado de la esquina... porque tú no eres como nosotros. Respétanos, y mantén la distancia adecuada, y todo irá bien.

No estoy de coña. Los antropólogos dicen que estos símbolos sirven para identificar y para colocar a cada uno en el lugar que elige... para eso los usamos. O sea, colocarnos una etiqueta de estas más o menos equivale a presentar nuestras armas a ver que pasa... Si fuéramos buena gente y/o estuviéramos educados en la tolerancia, estas cosas no importarían. Cada uno sería un respetable sujeto de deberes y derechos con independencia de sus simbolitos... pero la realidad es que la tentación tribal es demasiado atávica y sólo podemos eliminarla con mucho esfuerzo.

Y hablando de simbolitos y etiquetas, volvemos a las andadas con el velo islámico en la escuela. Ha funcionado como se explica arriba. Esta vez ha sido en Girona... a una niña de ocho años le han sugerido que se lo quite para ir a clase. Y ha estado diez días sin asistir. Sus padres no la obligan a llevarlo, pero la chiquilla decide hacerlo porque así se lo ha enseñado su abuela en Marruecos.

FALTA FOTO

Hoy no entro a valorar si el velo es más un símbolo religioso impuesto a las mujeres musulmanas para mantenerlas en sumisión al varón, o es más un símbolo cultural que las mujeres musulmanas adoptan para reivindicar precisamente su condición de mujer libre... que de ambas formas se puede entender. Sea como sea, el velo islámico es un símbolo extraordinariamente visible... yo, mujer_con_velo soy muy distinta de la mujer_sin_velo.Pero aún es más visible entre niños, y dentro de la escuela pública de un Estado aconfesional, donde no debe exhibirse ni un solo símbolo religioso. Ni uno, ni medio. De ningún sesgo.

FALTA FOTO

Repetimos: la religión debería ser una cuestión personal y privada, la vida pública es para cosas serias...

O sea, la cuestión sería: ¿Educar en la tolerancia para aceptar la diferencia cultural como un hecho normal, o esconder los símbolos diferenciadores que provocan enfrentamientos? Pues, las dos cosas: educar en la tolerancia, que jamás vendrá mal... y al mismo tiempo evitar las etiquetas, por lo menos en la escuela pública, porque es cuestión de genes el sentimiento tribal de rechazo al extraño.

Servidor ya lleva tiempo colocándose la única etiqueta universal, la que no debería provocar suspicacias, la de homo sapiens... eso sí, venido a menos, que es como decir un poco echao a perder.


No seas imbécil, Milano... que con cada artículo que cuelgas aquí te pones una etiqueta como una catedral de grande (...aunque te pese lo de catedral)

Alter Ego




lunes, 25 de junio de 2007

Voces en el baul

En realidad no era un baúl, era una simple caja de cartón repleta de papeles viejos. Estaba húmeda y quebradiza, y florecida de hongos… y recuerdos. Pero decidimos tirarla al contenedor de papel porque hacía más de 20 años que no la abríamos. Y, mientras llegaba el momento, la abandonamos en la acera, junto a otro montón de cachivaches sin utilidad que iban saliendo del garaje.

Pero en un descanso me acerqué a la caja porque me pareció escuchar, desde un trabajo de Formación Política, los sones del Cara al Sol… y eso, quieras o no, trae muchos recuerdos. Ella hizo el trabajo con caligrafía de niña aplicada en 1966, cuando tenía once años. Y le dieron un sobresaliente porque había asimilado perfectamente la moral que los curas nos obligaban a aprender para que la patria nacionalcatólica siguiera siendo Una, Grande y Libre. ¡Eso era Educación para la Ciudadanía, y no lo que quieren hacer estossociatas advenedizos!… y, entre otras cosas, la niña decía:

FALTA FOTO

"Jerarquía significa mando, el padre tiene el mando de la casa pero la madre también porque si no cuando el padre estuviera en la oficina la casa sería una revolución..."

"Las virtudes de disciplina y acato a la autoridad hacen de la familia un centro de convivencia. Los padres en casa son la ley que procede de Dios. Imponen y cultivan la hermandad, el orden, el respeto; por tanto hacen una labor social muy fecundo dentro de la patria".

(O sea, que la convivencia consiste en acatar la autoridad y la disciplina... más parece que la chiquilla estuviese describiendo un cuartel. ¡Las monjitas le pusieron un diez!)

Pero el indio Atahualpa Yupanqui, desde el fondo de la caja, después de treinta y cinco años de silencio, soportando el peso del nacionalcatolicismo sobre su lomo, volvió a protestar con su voz desgarrada…

— Recuerdas, viejo amigo, aquello que decíamos…— me dijo. Y sonaron entonces los acordes de su guitarra para acallar las varoniles voces del Cara al Sol:

FALTA FOTO

— Si, viejo cantor, claro que lo recuerdo. Fuiste uno de los luceros; tus acordes, tu voz y tus letras fueron el mensaje que nos despertó y nos mantuvo alertas… Lo teníamos olvidado, es verdad. Pero lo recuerdo.

— ¡Pero bueno! —gritó ella desde el fondo del garaje—. ¿Ya te estás escaqueando otra vez? ¿Vas a tirar la caja o no?

— Si, cariño, ya voy.

...y es que cada uno es, queramos o no, el fruto maduro de sus degluciones mentales.



jueves, 7 de junio de 2007

Exportar la barbarie

De acuerdo, las fronteras son inventos y cualquier intento de explicarlas adolece de justificación razonable. Es más, los astronautas nos tienen dicho que desde la órbita terrestre no se ven fronteras, que todos los hombres pertenecemos al mismo planeta. Incluso, cuando viajamos atravesando las tierras no se perciben los límites… a no ser que los hombres se empeñen en levantar alambradas o muros con la intención de que sean barreras físicas infranqueables. Pero en eso se equivocan, nos equivocamos… cualquier frontera es permeable, el agua se filtra a través de los dedos entrelazados por más que apretemos. Es una simple cuestión de hambre.

Niña con velo islámico en la escuela

Por mucho que el mundo sea como es, sigue siendo una indecencia que coexistan mundos tan ricos y tan pobres, y es una indecencia que los ricos cierren las fronteras a los pobres para preservar sus privilegios, cuando sólo las migajas del primer mundo podrían aliviar las carencias del tercero… por no hablar ya de buscar una pizca de humanidad al sistema capitalista que nos gobierna con saña.

Sin embargo, en la modesta opinión de este homo sapiens venido a menos, sí existe una justificación para mantener las fronteras como límites impermeables…

…hace dos días un hombre mauritano de 40 años, que había comprado a una niña de 14 años para hacerla su esposa, la violó porque era suya (AQUÍ la noticia) Y no lo hizo en Mauritania, donde el hecho ni existiría, lo hizo en Puerto Real, una bonita ciudad del sur de España, donde la violación de una menor es un doble delito. Además de la violación, los padres de la niña colaboraron en los hechos consintiendo en la compra, en la boda y en la consumación del matrimonio… y lo hicieron, no por maldad o por un afán de ganar dinero a costa de la hija, lo hicieron porque eso es lo que se hace tradicionalmente en su país. El problema es que la niña lleva 12 de sus 14 años conviviendo en España, donde estos actos no se conciben. Y, en consecuencia, ha denunciado a su marido por violación.

No es el primer caso donde las costumbres de un lugar chocan con las de otro. No es la primera vez que en este blog se plantea la disyuntiva del respeto a la diversidad cultural frente a la pretendida superioridad de una cultura sobre otra. Y, la verdad, sin entrar en juzgar qué costumbre es más civilizada, lo que exijo es respeto a las leyes de mi país… que nos ha costado mucho sufrimiento superar costumbres muy parecidas. Y no están los tiempos para exportar barbarie, que aquí ya tenemos suficiente.