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domingo, 20 de abril de 2008

Emprendedor del año


Primeros de abril de 2008.
Calle muy céntrica de Córdoba -Andalucía/España, casi-casi en la Plaza de las Tendillas.
Un descampado reconvertido en aparcamiento de pago.

El empresario ejemplar coloca su cartelito para demostrar que en su aparcamiento se cumple la ley: se factura por minutos, no por horas o por fracciones de hora como antes.

¿Pero a 0'03 céntimos el minuto...? Esto no_pué_sé. Echo mis cálculos mentales (me ayuda mi compi, que en estos menesteres es muy buena... bueno, y en otros también) Y resulta que 100 minutos de aparcamiento (o sea, hora y 40 minutos) valen 3 céntimos. Dicho de otro modo: por un euro podemos dejar el coche cinco horas y media. Qué ruina de negocio, ¿no?

Cuando lanzaba la foto para eternizar la gilipollez se me acerca el encargado con cara de pocos amigos, pero tomo la iniciativa y entablo conversación con mi mejor sonrisa de complicidad:

-Se han dado cuenta del error... supongo

-No, no, no, no -negó cuatro veces el hombre, con la cara levantada y la mirada desafiante-.Yo sé lo que vale esto; y esto sale a tres céntimos el minuto.

-Bueno... caballero, pero eso no es lo que pone aquí... supongo que alguien ya se lo habrá dicho.

-¡A mí no me tiene usted que explicar nada! Ese cartel lo pusieron aquí los jefes y esto vale tres céntimos el minuto... y no tenemos nada más que hablar...

Atención, pregunta: ¿Cual de los dos es más... es más... -no sé cómo llamarlo-, el empresario o el encargao?



lunes, 7 de mayo de 2007

La transformación del líder

Últimamente me viene demasiado a la cabeza algunos detalles de 1984, el profético libro de George Orwell (AQUÍ lo tenéis íntegro en formato digital)

Hace más de 35 años que lo leí por primera vez y, desde entonces, aunque sólo he repasado algunos párrafos al voleo, siempre he recordado el mazazo que supuso para servidor el final. Winston, el protagonista, es un resistente que pretende cambiar ese mundo dominado por la presencia omnipresente del Gran Hermano, que vigila hasta los más íntimos pensamientos. El Estado controla totalmente a cada individuo, hasta el punto de prohibir la intimidad y el sexo. Todo es eufemístico, el Ministerio de la Paz hace la guerra, el del Amor se encarga de anular la intimidad... la historia se rescribe totalmente cada vez que es preciso justificar nuevas alianzas con países que eran enemigos... El Gran Hermano se ha adueñado de la conciencia de todos los ciudadanos porque se anula todo atisbo de disidencias, simplemente se exterminan las ideas... con cerebro incluido. Sin embargo, al final del proceso, el resistente descubre su propio error, el Estado tiene razón y vislumbra la sonrisa amable bajo el bigote del Gran Hermano que vigila. La derrota del individuo es total.

FALTA FOTO

"Contempló el enorme rostro. Le había costado cuarenta años saber qué clase de sonrisa era aquella oculta bajo el bigote negro. ¡Qué cruel e inútil incomprensión! ¡Qué tozudez la suya exilándose a sí mismo de aquel corazón amante! Dos lágrimas, perfumadas de ginebra, le resbalaron por las mejillas. Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente. Amaba al Gran Hermano."

Pues hay varias cosas de la realidad actual que me recuerdan ese mundo demencial de1984. Valgan tres ejemplos.

El primero es el intento de subvertir la realidad de los Teóricos de la Conspiración, los que aún tratan de hacernos creer que el gobierno del PP no pretendió manipularnos para ganar las elecciones del 14-M de 2004.

El segundo ejemplo son los intentos de hacernos creer que el uso del velo islámico es una decisión libre de las mujeres musulmanas.

Y el tercero, este más amable, que es el objeto de este post, son los carteles electorales. Cuando aparecen de la noche a la mañana, como las setas en otoño, casi todos los candidatos fotografiados me parecen bastante incómodos; los veo en poses artificiales, estudiadas y forzadas. Muchos de ellos retocados con PhotoShop hasta límites ridículos. Entiendo que sea necesario para la mercadotecnia. Y, pese a todo, mire usted, a fuer de verlos colgados en farolas, paredes y vallas publicitarias, detrás de los retoques acabo descubriendo los rostros amables que pretendían los publicistas... Lo consiguen, sí señor.

FALTA FOTO
San Fernando-Cádiz (España) Carteles electorales para las Municipales de Mayo/2007. Las mejores poses, sonrisa colgate y buena depilación. Y que no falte un retoque apañao.

O sea, me pasa sastamete igual que a Winston, el protagonista de 1984, cuando en el último párrafo de la novela descubre que debajo del bigote del Gran Hermano anidaba una bondadosa sonrisa... pos eso.