jueves, 31 de diciembre de 2009

¡¡Críe usted naturalistas para esto!!



La verdad es que me da un poco de vergüenza reconocerlo. No sé, parece que fuera mal padre si digo abiertamente que se vive estupendamente cuando los niños se nos marchan de casa. Pero las cosas son como son, cuando acaban las vacaciones y se van, me da un poco de pena, es cierto, y hasta se me forma un nudillo en la garganta… pero al rato se me pasa. Y entonces, cuando mi compi de la vida y servidor nos volvemos a quedar solos, se nos esfuman las prisas, y las urgencias para comer o no comer, o para poner lavadoras y planchar… y, lo que es más interesante: uno YA NO se siente vigilado por sus propios hijos…

— ¡¿QUIÉN HA TIRADO UNA BABOSA POR EL WATER?! — gritó mi hijo Alejandro (el que va para biólogo-naturalista… o sea, este espécimen en concreto) desde el fondo de la casa.

Mi compi y servidor nos miramos con ojos culpables, como pillados in fraganti en mitad de una travesura inconfesable. Y al cabo de un silencio demasiado largo, con la cara crispada, como la que espera un latigazo, y resignada, respondió ella:

— He sido yo, cariño… es que salen por el patio y me da mucho asco.

— Y no has tirado de la cisterna, ¿verdad?

— Pues no, hijo… por una babosa no voy a desperdiciar cinco litros de agua. ¿Por qué lo dices?

— Porque estaba encima de la TA-PA-DE-RA, bo-ni-ta… — dijo el chaval asomado a la puerta del salón con la babosa en la mano. Y entonces, sin hacer caso de las protestas de su madre, la colocó sobre la maceta de aspidistra.

— ¡Dile algo al niño! —me dijo la chiquilla como si yo tuviera que solucionar el contencioso entre la babosa, el niño y la aspidistra—, que se va a comer la maceta el bicho ese…

— Pues yo creo, cariño, que la babosa merece vivir ­—le contesté—. ¡Qué quieres que te diga! Si ha escapado del retrete, merece otra oportunidad, ¿no crees?… yo te la daría.

…al final la chiquilla se enfadó con servidor. ¡Y yo no sé por qué me ocurren estas cosas! ¡Qué poquito me quejo, pordiosbendito, qué poquito!



lunes, 28 de diciembre de 2009

Fotos furtivas: ¡INOCENTE, INOCENTE!



28 de Diciembre: La inocencia de un niño enternece al adulto, y lo desarma. Mi compi de la vida diría que la inocencia lo convierte en comestible, y que por eso hay que comérselos cuando aún son pequeños. Es lo mismo que estaría pensando mi amiga Marbelita de su nieta Reyes, de casi tres añitos…

“…esa maravillosa época en que los niños se lo creen todo y se asustan de todo. Me fascina la cara que pone cuando le paso la peli de Blancanieves, y desde el principio me dice: ‘Abuela, ahora viene la buja’. O cuando le pongo la de Cenicienta y dice: ‘¿Dónde están las hermanas malas?’. Los pobres se creen a pies juntilla todo lo que les contamos, todo lo que ven... ya sea bueno o malo”

Decíamos en ese post anterior que durante un tiempo la realidad y la fantasía conviven en los niños en el mismo plano de existencia, pero que el tiempo, la experiencia y la educación nos aclaran estas cosas… excepto en lo referente a dioses, ángeles y demonios, que nos los siguen manteniendo tan reales como un plato de macarrones. Por eso el comentario de Maribel resulta demoledor…

¿Qué pasaría si dejamos creer a Reyes en la existencia real de su buja para el resto de la vida? Es decir, ¿qué pasaría si sus mayores, sus educadores, los sacerdotes y toda persona con algún ascendente moral sobre la niña le hiciéramos creer en la realidad de la buja de Blancanieves, y que como no se porte bien saldrá por la noche de su armario para pincharla con su verruga?

Lo creería. Y con ello habríamos creado otro despropósito de ser humano…

Algo hay en los seres humanos que nos predispone a creer cualquier cosa, por irracional que sea. Sí… algo de esa confusión infantil queda latente en el adulto y le predispone para aceptar cualquier tontería como algo real. Y seguramente el hecho de que muchos se empeñen en mantener la presencia real de dioses, ángeles y demonios no es ajeno a este despropósito de educación colectiva y a la tendencia que tenemos a seguir creyendo en absurdos.

¿Hasta cuando tenemos entonces que mantener las apariencias de respetabilidad delante de estos manipuladores de la realidad que buscan un mejor control de los individuos? Dicho con palabras más claras: es una soberana vergüenza que sigamos escuchando las palabras de todos los clérigos de todas las religiones; y, lo que es peor, es una vergüenza que sigamos rindiéndoles pleitesía como si por el solo hecho de ser clérigos fuesen respetables.

Hay días que siento mucha vergüenza ajena, la verdad.




jueves, 24 de diciembre de 2009

Fotos en un tubo: Navidad de luces



No sé, siempre imagino la Navidad con frío y llena de luces. Desearía eso, un mundo lleno de luces para todos, especialmente para los que tienen en sus manos el poder de decidir el bienestar de muchos hombres y la salud del mundo.



martes, 22 de diciembre de 2009

Fotos furtivas: Ventana a mundos de fantasía


El niño seguía, ensimismado, las penurias de los dinosaurios que huían hacia un valle fértil y bello. El pequeño tocaba la pantalla con ternura y miraba directamente a los ojos tristes del dinosaurio… Y mientras el niño seguía fascinado y preso de la pantalla, servidor seguía fascinado y preso del niño…

Dicen los que saben de estas cosas que, al principio, los cachorros humanos no distinguen qué es real y qué es fantasía… que para ellos, ambas percepciones se sitúan en el mismo plano de existencia, y que la línea que separa lo real de la fantasía es tan frágil que una y otra inundan la realidad del niño… y viceversa. Por eso, asustarles con el hombre del sacoo con el demonio funciona estupendamente… ¡para ellos son tan reales como mamá oCaperucita Roja!

Pero llegado el momento, los mayores se encargaron de desmontar nuestras ilusiones y nuestras fantasías infantiles… y así murieron el Ratoncito Pérez, los Reyes Magos o Papá Noël. Sí, así murieron las fantasías... pero no todas. No, no todas porque, asombrosamente, nos dejaron vivo al peor de los monstruos posibles: Satanás, Lucifer, el demonio, el peor enemigo de Dios. Posiblemente porque, al fin y al cabo, desmentir su existencia también era negar a Jesucristo, al mismo Dios. Sí, nos dejaron vivo y latente en el corazón al peor enemigo de todos… ¡hay que ser crueles... y listos!

…el pequeño tocaba la pantalla con ternura y miraba directamente a los ojos tristes del dinosaurio…




sábado, 19 de diciembre de 2009

¡¡Exclusiva para los lectores de este blog!!

¡Belén Esteban lee un libro!
No se pierda los detalles del proceso lector



Como comprenderás, amigo, solo era una broma. La realidad es que el nuevo careto de Belén Esteban acaparó anoche la máxima audiencia de las televisiones de España (3.147.000 espectadores y un 26% de share) y no la lectura de su primer libro…

…y el lamentable hecho de que la Esteban hablara no cambió la tendencia.

Sí… a veces me avergüenza este país, pero no por la Esteban precisamente, que la pobre ya lleva lo suyo, me avergüenzo por nosotros, los espectadores.

Vale, puede que sea verdad, ahora la Esteban está más mona, pero yo prefiero a personas bellas, como Aminetu.



jueves, 17 de diciembre de 2009

Los pies de Franco


Franco era pequeño, más bien barrigoncete y con mala leche, con muy mala leche, la verdad —lo digo porque me acuerdo personalmente de los tres detalles—… aunque, por entonces, el niño tenía una idea más amable del personaje; que era la imagen que nos ofrecía el No-Do, o sea, un abuelete pescador de salmones, bonachón y cariñoso con sus nietecitas. Eso sí, al niño, las nietas le parecían repelentes y virtuosas niñas de colegio de pago… de monjitas, por supuesto.

O sea, estoy hablando de Franco, el dictador que gobernó a todos los españoles, quisieran o no, durante los cuarenta años… que había dejado sus huellas en Ceuta en el año 36, exactamente el 5 de agosto. Ese día, según cuentan las crónicas del Régimen, se apostó, prismáticos en mano, en la loma de San Antonio, a mitad de camino entre la playa de San Amaro y la fortaleza-presidio del Monte Hacho, y desde allí dirigió con resuelto ademán elConvoy de la Victoria, que fue cuando, en hábil y peligrosa maniobra —sin olvidar la inestimable ayudita de la Virgen de África, fervorosa defensora de los ejércitos nacionales—, logró burlar el bloqueo naval republicano del Estrecho (el de Gibraltar, claro), y transbordar buena parte del ejercito de África, la elite del ejército de España, a la península. Desde ese momento, la suerte estaba echada a favor de los rebeldes, que entonces eranlos buenos de la película, porque, ¡válgamedios!, para eso se gana una guerra y una posguerra, sobre todo la posguerra.

Imagen de la Santísima Virgen de África, patrona de Ceuta, protegiendo al Convoy de la Victoria. “…y la Virgen de África iba en nuestros corazones…”, decían los legionarios. / Postal de la época.

Pues en ese lugar de Ceuta levantaron los vencedores un monumento en torno a las huellas de los pies de Franco… cuando el niño veía la enormidad de esas huellas de hormigón comprendía la grandeza del personaje que tanto salía en el No-Do. Aquellas marcas en el suelo eran la referencia para medir el paso del tiempo… ¡¡Mira, papá, soy Franco!!

Sí, recuerdo que el niño introducía los zapatos de domingo en la impronta del gran hombre… pero, inevitablemente, el tiempo las fue empequeñeciendo en todos los sentidos. Y llegaron a ser tan pequeñas que entonces fue un placer hollarlas con saña…

Sí… con el tiempo pasa eso. A todos coloca en su sitio el tiempo. El tiempo convierte en efímeras las cosas que parecían eternas. Por eso, poco tiempo le debe quedar a los Pies de Franco… y no sé qué sería lo más honesto. Tampoco sé si hay que ser honestos, generosos, rectos o prácticos… ¿Hay que olvidar los Pies de Franco en un rincón o dejarlos en su sitio para recordar la ignominia de unos hombres contra otros hombres? O sea, ¿olvidar de una puñetera vez o tener presente la pedagogía de una guerra fraticida?

No paro de hacerme la pregunta… tal vez porque no me gusta la respuesta que me doy a mí mismo.



lunes, 14 de diciembre de 2009

Cuestiones balísticas: Hipatia de la Isla

— ¡No puede ser! —dijo ella con buen humor y mirando un punto lejano— Y te digo una cosa, pequeño: que no me quiero morir sin comprenderlo.

¡Uf! Cuando servidor le escucha plantear asuntos así me echo a temblar. ¿Qué cosa tendría en la cabeza?

Íbamos a desayunar un despejado sábado de diciembre. Delante de nosotros, una preciosa luna menguante, aún por encima del horizonte, y detrás, un sol recién salido en la fresca mañana de invierno. Y, en lugar de ponérseme romántica y cristalina, continuó la chiquilla con los ojillos entrecerrados, como pensando muy intensamente:

— Si tenemos ahí detrás el sol… ¿lo estás viendo? (sí, cariño, lo veo) Y le está dando de lleno a la Luna, que la tenemos ahí delante… ¿la estás viendo? (sí, cariño, la veo)Entonces, si el Sol está iluminando frontal y directamente a la luna ¿por qué puñetas no la vemos entera, como Dios manda?


Me encanta esta chiquilla, pasan los días y los años y me sigue sorprendiendo… cuando se le ocurren cosas como estas la miro dos veces, una como si fuera la primera vez que la veo, y luego tratando de reconocerla: hoy jugaba a ser Hipatia de Alejandría… ¡quería entender cómo se forman las fases lunares cuando teníamos pendiente hacer la compra, cocinar para el niño que venía de Sevilla a pasar el puente de diciembre, con un cerro de ropa para planchar, con la cama sin sábanas y la comida del fin de semana por plantear! ¡Las fases lunares, con doh cohone!

Fue un desayuno interesante, a ninguno de los dos nos habían enseñado en la escuela estos asuntos y nunca nos habíamos parado a pensar en la cuestión… la vida tiene tantas complicaciones como para ponerse a descubrir, motu proprio, y sin necesidad la mecánica lunar. Pero se supone que a estas alturas de la vida deberíamos tener los elementos suficientes como para lograr esta comprensión…

…se supone… je, je, je.
·

Las manos de Hipatia de la Isla (La Balita) empeñada ella en el cálculo de los
ciclos lunares (con sus fracciones y todo) que caben en un año terrestre de 365 días



lunes, 7 de diciembre de 2009

El desierto de Aminetou Haidar




El desierto de la mujer que caminaba en libertad
está cubierto de arenas tibias y dunas como almohadas
porque así es la casa de los padres,
siempre cálida, mullida... con olor a leña y a pan

El desierto de Aminetou Haidar se llenará de luz dorada,
de sombras azules, de agua con sabor a fresa...
...y se llenará de brisa fresca cuando llegue esa mujer,
la que dormita y solo quiere volver.


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La imagen pertenece a la serie Fotos en un tubo.
"Gotita de fenolftaleina y matraz de complejo amoniacal"



No mueras, Aminatu

No deberías morir, mujer. Porque eres muy valiosa viva, y porque tu muerte apenará a millones de personas, las de tu pueblo saharaui y otras muchas en todo el mundo… y alegrará solo a un puñado de miserables, entre ellos a un pequeño reyezuelo que no merece gobernar un pueblo hermano…

Imagina que mueres, Aminatu, que llegas al fin de la batalla, de tu batalla; y ante tu cadáver llega un niño, de esos miles de criaturas que nunca vio el mar porque otros hombres le privaron de su tierra y de su cielo, y te dice:

— «No mueras, te amo tanto, Aminatu»

Pero tu cadáver ¡ay! seguirá muriendo. Y se te acercan dos y repiten:

— «No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»

Pero tu cadáver ¡ay! seguirá muriendo. Pero tal vez acudan ante tu cadáver veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando:

— «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte»

Pero tu cadáver seguirá muriendo, Aminatu. Sin embargo, imagina por una vez que te rodean millones de individuos con un ruego común:


— «¡Quédate, hermana!»

Y aún así seguirás muriendo, Aminatu. Pero ¿Y si entonces, todos los hombres de la tierra te rodearan? Les verías, mujer. Y tu cadáver triste, emocionado, se incorporaría lentamente, abrazarías al primer hombre; echarías a andar…

Tal vez es eso lo que quieres, Aminatu… pero ahórranos la pena, mujer. ¡Vive!


MASA

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar…

César Vallejo

10 de noviembre de 1937

http://www.patriagrande.net/peru/cesar.vallejo/index.html



viernes, 4 de diciembre de 2009

Crucifijos de discordia

Ayer oí al cardenal Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, decir, en relación con la retirada de los crucifijos de las aulas, que

"…la democracia funciona con la libertad, no con la imposición…”

FALTA FOTO

Je, je, je… no sé yo, pero este señor paréceme que está perdiendo facultades: nos ha puesto a huevo la respuesta… ¿Cómo se le ocurre a usted hablar de imposiciones,hombrededios?

¡Eres un enorme trolero! ¿Ya no recuerdas la cantidad de siglos que nos impusisteis a palo, tortura, sangre y fuego vuestra única religión? ¿Tampoco recuerdas comoimpusisteis silencio a Galileo y a tantos otros? ¿No recuerdas ya la cantidad de generaciones castradas mental y emocionalmente que habéis fabricado con vuestras mentiras impuestas? …que nos impusisteis vuestros miedos inventados en el corazón; en el pensamiento, el chantaje supremo a cambio de obediencia; y en la cabeza, vuestro horror al sexo. ¿No recuerdas ya, so capullo, la cantidad de libros que nos prohibisteis leer para que siguiéramos adocenados, sin comprender el mundo…? Y lo hacíais para que siguiéramos siendo ignorantes, como vosotros, y para imponer con facilidad vuestra macabra ideología de sumisión… y lo conseguisteis, ¡ya lo creo! Conseguisteis que fuéramos dóciles corderitos, rebaños de hombres y mujeres adocenados, pastoreados por vosotros, los Roucos de entonces, disfrazados de curas bonachones… ¿No recuerdas ya,listillo de pacotilla, que nos convertisteis en personas atemorizadas, sin el menor sentido crítico, sin ideas y sin capacidad de pensar? ¡Madremía, qué inmenso poder teníais! Y pensar que muchos de vosotros sólo eran un grupo de potenciales pederastas…

Parece increíble. Hoy no soy capaz de entender cómo fuimos tan imbéciles… tal vez porque lo hicisteis muy bien, hay que decirlo y reconocerlo. Pues por esas obras que hicisteis, para muchos, el símbolo que cristaliza esos comportamientos es precisamente el crucifijo. Y eso ya no podemos evitarlo, ni vosotros ni nosotros.

Vuestro tiempo está pasando, señor Rouco, y ese crucifijo que os representa ya no cabe en el espacio público. Muy a vuestro pesar, ya no podéis imponerlo en el espacio de todos, y caerá por su propio peso más temprano que tarde…

Pero, con todo, no son estas las razones que justifican el ostracismo del crucifijo en lo público, no. No son esas las razones porque otras muchas personas decentes tienen una percepción diametralmente opuesta. Para ellos el crucifijo sigue siendo el símbolo de una religión de tolerancia y amor —sobre esta contradicción puedes mirar el post anterior—. Lo que mandará el crucifijo a su espacio natural —las iglesias y los hogares— es una simple cuestión de respeto hacia todas las creencias e increencias. Es menester que aceptéis que no tenéis derecho a mantener las prebendas sociales, ni la hegemonía ancestral de que gozasteis, ni la prepotencia de ser los orgullosos poseedores de la Única Verdad… aquí, en la cosa pública, tenemos que vivir todos, con sus verdades, sus mentiras y sus relativismos.

Y creo que deberíais hacer un valioso favor a la feligresía —si es que os queda una pizca de decencia—, que son todas esas personas de bien, decentes y honestas que aman elcrucifijo como algo valioso… a estas personas deberíais ayudarles a entender y a aceptar que el lugar de la cruz esta las iglesias y en los hogares, y que eso no es un deshonor. Que el espacio público es la cancha de todos, crédulos e incrédulos, sin molestarnos mutuamente… Nos ahorraremos tiempo y ganaremos en armonía.

P.D. Esta imagen portentosa del cura entre las trabajadoras de la Empresa Nacional Bazán, años 50 (es una verdadera enciclopedia en sí misma), pertenece al patrimonio gráfico de Ángel López González, de San Fernando, Cádiz. Está extraída de su blog Recuerdos de la Isla de León

jueves, 3 de diciembre de 2009

Terrorismo religioso


Seguramente el problema es que no hay un único Islam, hay muchos… de la misma forma que no existe un único cristianismo; ni siquiera — por mucha unidad que quiera aparentar la jerarquía vaticana— un solo catolicismo.

Son musulmanes los piadosos estudiantes del Corán que esclavizan a sus propias mujeres, pero los pacíficos hombres de chilaba blanca que yo he conocido en el norte de África también lo son. Son musulmanes los que condenan el adulterio de sus mujeres con lapidación, en juicios sin garantías; y son musulmanes los que lanzan las piedras hasta que mueren. Y son musulmanes los que eligen una vara del grosor adecuado para castigar a su mujer… y los que las respetan realmente hasta permitirles elegir un burka, un velo o nada. También son musulmanes los que apañan casamientos sin el consentimiento de los conyuges… y, claro, también se dicen musulmanes los mártires que se autoinmolan con explosivos para matar a otros, y los que condenan esa atrocidad, también. Sí, y además, son musulmanes multitud de hombres y mujeres que viven su vida en paz y en armonia, con ellos y con su entorno. Y conste que los cristianos eran así hace nada de tiempo. Y hoy podríamos buscar ejemplos equivalentes para los catolicismos que coexisten, desde los que justifican guerras justas hasta los que ponen la otra mejilla. Me parece —aunque todavía no sea evidente ni aceptado universalmente— que la religión iguala a los hombres… a la baja.

Acabo de escuchar a un musulmán de Tánger y residente en Valencia, justamente indignado porque unos bandidos se autoproclaman musulmanes y se amparan en el Islam para secuestrar a tres cooperantes españoles que precisamente iban a África a ayudar…

— ¡Esos terroristas no pueden ser musulmanes —decía— A mí me enseñaron mis padres a respetar a todos. Y en Tánger hay un obispo y hay monjas. Y en Ceuta y Melilla hay judíos, cristianos y musulmanes y no pasa nada. Yo tengo muchos amigos cristianos, y desde pequeño, respeto y saludo a las monjitas y eso es lo normal entre los musulmanes… ¡El Islam es una religión de respeto y no tiene nada que ver con esos salvajes!

Estoy de acuerdo con él. Pero seguramente ese es el problema, que el Islam no es realmente UNA única religión. Al igual que las otras dos religiones reveladas, el Islam se sustenta en un libro absoluta y profundamente contradictorio, donde es posible seleccionar cualquier párrafo para justificar cualquier atrocidad o cualquier comportamiento admirable… ¡o los contrarios! Esa coexistencia de los contrarios en el mismo Libro (Torá, Biblia, Corán) —aceptados además como dictado por el mismísimo Yavhé, Dios o Alá (¡vaya birria de revelaciones!)— permite diseñar una religión a la carta, que no es más que una ideología susceptible de mil interpretaciones... todas ellas verdaderas, por supuesto.

Y esa religión-ideología —que gobierna todos los aspectos de los hombres musulmanes, que dice tener respuesta para todos los problemas del hombre y, lo que es peor, con vocación de gobernar lo público y lo privado de todos los hombres del planeta—, es un sistema de valores para justificar los intereses de la cúpula que define la propia ideología religiosa… Es decir, esto quiero, esto justifico. Y conste que la única diferencia con los modos católicos es que estos están en franca regresión. La laicidad gana terreno en las sociedades occidentales… mientras que el Islam es la tabla salvadora e identitaria de muchas sociedades que no han pasado por el filtro de un siglo XVIII. ¡Y falta nos hace a todos que lo pasen de una puñetera vez! (Dicho esto sin olvidar la parte de gran culpa que el occidente, cristiano y opresor, tiene)

Artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos humanos:

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

…yo prefiero que las religiones se queden en las iglesias, mezquitas y sinagogas; allí donde no interfieran la convivencia de los hombres; y que estos no tengan la posibilidad de usarlas como excusa (como ideología) para justificar sus disputas y sus guerras. Sí… otra historia tendríamos si las leyes que gobierna el comportamiento de los hombres fuesen leyes humanas, no dictadas por dioses tan primitivos, furibundos, dañinos e injustos.

Desconozco el origen de las dos imágenes. La primera es un Santiago matamoros; en la segunda, unos suicidas de hamás juegan a los suicidas con un niño...




martes, 1 de diciembre de 2009

Los altruistas no tienen precio


Pasan demasiadas cosas en el mundo. Demasiadas y al mismo tiempo. Son cosas que desbordan al homo sapiens venido a menos… y ocurre entonces que las dejo pasar. Sí, me olvido de lo que acontece ahí afuera y recurro a las sombras que barren la mesa, y dejo que el mundo y sus cosas pasen como si no me importaran, como el que ve los toros desde la barrera… sin implicarse; sea lo que sea, no va conmigo… yo solo pasaba por aquí, esta no es mi guerra… que apenquen otros…

…por eso admiro profundamente a las personas que se implican personal y físicamente en cuestiones de solidaridad, sin recibir dinero a cambio y apenas un reconocimiento… estoy pensando en los tres secuestrados en Mauritania por la sucursal de Al Qaeda en el Magreb; o en un cuñao implicado en el banco de alimentos de Córdoba; o en varias viejas amigas (personales y virtuales) que trabajan numerosas horas en oeneges; incluso tengo conocidos políticos que han aceptado ponerse al pie de los caballos a sabiendas de que lo van a destrozar personal y profesionalmente… son gentes que no hablan de caridad, sino de derechos, y para eso ponen sus propias manos a la obra.

Sí, hay gente valiente y admirable, que regalan su tiempo y sus saberes, o se expone a peligros sin que nadie les obligue. La existencia de los altruistas es un regalo valiosísimo, y su ejemplo no tiene precio.

¿Qué sería del mundo sin su ejemplo?