sábado, 14 de diciembre de 2013

Me acostaré vestido, a su lado


Tal vez haya llegado el momento de observar, cansado ya de extraer sensaciones de ti mismo. Uno comprende al final que este homo sapiens venido a menos no es nada interesante… y que el entorno nos apabulla y nos recuerda nuestra insignificancia. A lo mejor hay que dejar que el mundo fluya sin intervenir, y mirar las cosas desde la distancia. Puede que hoy por hoy hayan vencido.
Nos pasamos la vida intentando encajar las cosas para hacerlas entendibles, para equilibrar el desasosiego, para comunicar cualquier detalle que conseguimos entender. Vega apenas está empezando la tarea, y cada vez que encaja una pieza del puzle se jalea a sí misma. Alejandro insiste en encajar su afectividad en algún hueco humano que la recoja. Álvaro busca dónde encajar su futuro y su familia… y así, cada uno busca su lugar en el tiempo que le toca vivir. Mientras nos quede tiempo…
Hoy me apetece despertarla suavemente, echarme vestido en la cama, a su lado, mientras remolonea un poco más… “Hoy no sé para qué sirvo, compañera”, le diré mirando al techo. “Pero no tengo prisas. Cuando me digas te preparo el desayuno…”
…preparar el desayuno… ¡Coño! ¡Creo que ese era el motivo, la pieza que falta, el primer paso! ¡Cómo no me había dado cuenta!


1 comentario:

Maria Isabel Mayorga Navarro dijo...

Cuando he llegado a ¡Coño! ha perdido todo el encanto, jajaja.. bueno, se puede obviar.. Está bonita la reflexión!