viernes, 10 de febrero de 2012

A la recachita


A la recachita. Así se dice por aquí cuando uno se resguarda del viento frío y queda al rescoldo del tibio sol de invierno… Hay en Cádiz un bar que se llama Mares, está enfrentado a la mar océano, y cumple con todas las condiciones para decir que estamos a la recachita. Parece mentira que ahí arriba, en el paseo marítimo, sople una brisa helada… Uno se queda enfrentado al sol como un lagarto, retrepado en la silla y con los ojos cerrados para sentir mejor la calidez de los rayos. Y así dejamos pasar los minutos… recorriendo silencios.
Mi amigo empieza estar agobiado. Cada año le cambian las leyes y las normativas fiscales, y eso, para los que tienen que usarlas es un caos. Parece que los políticos van cambiando esas leyes conforme la crisis muta, y como muta tan deprisa, cada año es más complicado para él hacer correctamente su trabajo. Parece que todos, cada uno en su parcela, nos vamos instalando en el desasosiego eterno… el trabajo, los hijos, los padres. No sé…
La mesa de al lado está preciosa. La luz se filtra a través de las copas y la estampa es bella. Les pido permiso para hacer una foto y se retiran gustosos. Es un placer encontrar a gente educada. La verdad es que –aunque a veces no lo parezca- hay mucha más gente educada que grosera… hago las fotos para dejaros aquí una de ellas. Siempre me pasa lo mismo, cuando la política, la economía y la realidad me desbordan, recurro a una imagen como refugio. Se nos olvida, pero hay otro mundo, más cercano, que ofrece recompensas más inmediatas… creo.
Conchy ha conocido a Karen. Es austriaca, de Viena, pero ha vivido en Guatemala cuatro años, por eso habla estupendamente el español. Lleva sólo diez días en Cádiz y ya se ha apuntado a un coro… dice que estaba buscando piso y que al pasar escuchó las voces del ensayo; así que entró y se apuntó. ¿Pero qué es? ¿Una Erasmus? Noooo, debe tener cincuenta años o más; se ha venido a Cádiz para escribir la tesis, que ella es profesora de música –ha sido directora de coros y todo-. Karen le dijo que tiene unos meses libres y se ha buscado un sitio con calorcito y con mar, que, por lo visto, en Austria son cosas que se aprecian mucho… Que graciosa, ¿no?

¡Jolines! Se nos olvida lo que tenemos. Karen lampando por un poquito de sol y sal, y nosotros aquí, a la recachita, sin inmutarnos de tener ese peasso océano delante…

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