jueves, 15 de mayo de 2008

Escondido entre dos pasos: La niña de la estación

Al final descubres que entre dos pasos transcurre un tiempo valiosísimo; y que para poder disfrutarlo necesitas estar SIEMPRE en camino. Creo que fue subiendo al Valle de Añisclo cuando se lo dije por primera vez a mi compi de la vida, que iba axfisiaíta perdía...

- Niña, si quieres llegar arriba tienes que hacer una pausa entre dos pasos.

Y desde entonces me ha fascinado la idea... ¿qué hay escondido entre dos pasos, entre dos instantes cotidianos, entre dos momentos, cuando paras y el mundo sigue su curso sin ti?


...y entre dos pasos, sentado en la estación observo a la niña que observa la vía. Vigila la llegada del tren que la llevará a la escuela... A esa hora de la mañana, la luz del sur es tan cálida como al atardecer. Me atrae la luz rastrera, el reflejo de la niña en el suelo, las líneas de la arquitectura, las nubes...

A mi amigo Alfonso le llamaron la atención en Francia porque fotografiaba a una niña anónima y se pensaron que tenía aviesas intenciones... así que lancé la foto disimuladamente, no fuera a ser que algún ciudadano piense que soy un potencial pederasta, que está la cosa mu chunga... Creo recordar ahora que fue en los Estados Unidos, que procesaron no hace mucho a un niño de seis años por darle un beso a una compañera de parvulario. ¡No quiero pensar si los pillan jugando a los médicos! ...con lo divertido que era jugar a los médicos.

Con esos malos pensamientos lancé la foto, como el que roba una exclusiva. La madre estaba cerca y no era plan de ponerla en esa tesitura desagradable para los dos... luego medité sobre la estupidez.

¡Será posible tanta tontería! ¿Dónde llegaremos los hombres arrastrados por nuestras perversiones de modos y miedos?



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