Hoy he sido un niño malo y mi compi de la vida andaba de uñas conmigo. Y como la chiquilla tenía hambre, voy y le digo (como para hacer las paces):
-Tranqui, Gordi, que te hago para cenar una tortilla de pan extremeña, que se la he visto hacer a un chef de Almendralejos...
Por lo visto le hizo ilusión y ya me imaginaba disfrutando del postre... pero ha sido peor. En vez de un ajo, le puse dos, y grandes. En vez de majarlos, los piqué en trozos gorditos. En vez de mojar el pan con la leche, lo empapé... y el perejil no era natural, sólo tenía perejil en polvo, y estaba congelado.
¡Desastre de tortilla, quillo! ¡Que desilusión se ha llevado la chiquilla! No sabía si escupir trozos de ajo o insultarme...
...no ha hecho las paces conmigo. S'ha cabreao más... o sea, que de postre nada.
P.D. Pero servidor la quiere a pesar de todo.
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