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martes, 7 de febrero de 2012

Educación para la obediencia / 3ª Cuestión Controvertida


(Recordemos que el ministro Wert ha eliminado la asignatura “Educación para la Ciudadanía” porque considera que adoctrina y porque es mejor eliminar Cuestiones Controvertidas)
Y entre estas cuestiones impertinentes no puede faltar… ¡su majestad EL CONDÓN! (sin olvidarnos de la masturbación y del placer en el sexo) Para ellos es una batalla de singular importancia (ver Nota 1) Recordemos que el sexo sólo existe para procrear dentro del único matrimonio decente, que es el de ellos (ver Nota 2) Y el uso del preservativo supone una conducta inmoral, incluso como medida preventiva contra el SIDA y demás enfermedades de propagación sexual. Y, bueno, esta forma de considerar las cosas, aunque sean controvertidas y ya no exista EpC, se pueden seguir enseñando en clase de Religión Católica, conste…
…la abstención de relaciones sexuales indebidas y la fidelidad mutua entre los cónyuges, constituyen la única conducta segura generalizable frente al peligro del SIDA. Las recomendaciones de los expertos en salud pública coinciden en esto con la doctrina moral de la Iglesia.
…la doctrina católica sostiene que el uso del preservativo implica una conducta sexual inmoral…
…no es posible aconsejar el uso del preservativo, por ser contrario a la moral de la persona. Lo único verdaderamente aconsejable es el ejercicio responsable de la sexualidad, acorde con la norma moral.
Bien, si la clerigalla ha logrado eliminar EpC pero se mantiene la clase de religión, ¿van a tener nuestros hijos una alternativa a este troglodismo ideológico en la escuela pública? ¿A este paso, quién nos asegura, por ejemplo, que el Evolucionismo no vaya a ser otra Cuestión Controvertida y acabe siendo enseñado en el mismo plano de igualdad que el Creacionismo? ¿Por qué no dejamos las religiones en los templos, fuera de la escuela pública? ¿Por qué la derecha de este país no puede ser moderna y laica?
NOTA 1: "…la Iglesia también considera pecados gravemente contrarios a la castidad... la masturbación, la fornicación, las actividades pornográficas y las prácticas homosexuales" (en el documento “Teología y secularización en España. A los cuarenta años de la clausura del Concilio Vaticano II”) Está muy bien que lo consideren así, son autónomos para hacerlo, pero imponer esta moral a toda la sociedad, como la única adecuada, supone un comportamiento inaceptable que demuestra la esencia autoritaria de la iglesia, y, por extensión, la de la derecha sustentada por aquella.
NOTA 2: Otra de las Cuestiones Controvertidas, eliminadas con la EpC y mantenida en Religión, sería el matrimonio. Véase lo que opina la clerigalla y desearía imponer, no ya a su rebaño, si no a todos los españoles, por encima del mandato democrático del pueblo:Una ley que introdujese el divorcio de tal manera que la pervivencia del vínculo quedase a disposición de los cónyuges, sería rechazable moralmente y no podría ser aceptada por ningún católico, ni gobernante ni gobernado. Aquí tenemos otra muestra de la acostumbrada e indecente “exigencia de la doble obediencia”. ¿A quién, entonces, debe obedecer el parlamentario católico español? ¿Al obispo que le amenaza con una condena eterna o a los españoles que le votan? ¿Con qué autoridad se arroga la iglesia el derecho de (y el poder para) modelar la conciencia del parlamentario? …ya sé, ya sé… es la autoridad del que ostenta el poder para interpretar la Verdad Absoluta, aquella que ha revelado el mismísimo Dios a los que dicen que oyen voces y ven lucecitas de colores, a esos. ¡Hay que ser mentecato!

martes, 20 de octubre de 2009

Las gallinas no abortan


Las mujeres que asistieron a la manifa de Madrid (y conste que hablaré solamente de ellas) no deberían abortar nunca. De hecho, lo normal, honesto y coherente es que jamás lo hagan. No lo hacían —mejor dicho, no deberían haberlo hecho— cuando en España estaba terminantemente prohibido abortar. Tampoco lo habrán hecho desde que apañamos una ley con decenas de flecos sueltos —lo más seguro es que los 500.000 mil abortos ocurridos en los ocho años de gobierno Aznar no sean de católicas, evidentemente—. Y, por supuesto, tampoco lo harán cuando tengamos en vigor una ley de plazos para abortar.

Las mujeres católicas tienen una ley muy clarita que les prohibe hacerlo; y si lo hacen sufrirán entonces una condena espectacularmente larga y sin posibilidad de redención por buena conducta posterior. ¡Eso es una condena ejemplar y lo demás son tonterías! Yo no sé, pero si servidor fuera una mujer católica, y por un casual de la vida hubiera abortado, estaría acojonaíta perdía, de verdad. O sea, que por más leyes socialistas que regulen los abortos, jamás se me ocurriría abortar, ¡madredelamorhermoso! ¡Que aborten las pecadoras que quieran, pero que me dejen en paz!

Y en esto estaría de acuerdo con todas ellas, la verdad. Que cada una haga lo que quiera, que esto del aborto no es obligatorio. ¡Faltaría más!

Y les decía a varios amigos —ahora va en serio— que el problema no es que exista esta o aquella corriente de opinión, les decía que el peligro es que una particular corriente de opinión, en concreto, la que se ajusta al dogmatismo catolicista, tenga vocación de convertirse en la única corriente de opinión abusando de su tradicional ascendencia moral sobre el pueblo. Y que esto es algo que no se puede consentir bajo ningún concepto en un país aconfesional y, en general, en cualquier sitio donde la vida se organice en torno a la voluntad popular… (y conste que estoy jartito de repetir estas cosas a lo largo de este blog)

Mezclar religión y política democrática siempre suscita el eterno problema de relacionar creencias en lo irracional con el pragmatismo de lo tangible. O sea, la religión —léase casta sacerdotal o clerigalla— continúa ejerciendo su tradicional chantaje y exige obediencia ciega a cambio de salvación eterna y, lo que es peor, aspira a imponer una moral única (la suya) a todo vecino… y lo hace porque en su delirio maneja una verdad que viene directamente del mismísimo Dios. ¿Cómo puñetas van a estar equivocados? Madre mía, si esto no es el germen de la perfecta intolerancia, que baje Dios y lo vea.

Si se quedaran en sus templos y en sus púlpitos, y fueran felices allí con sus aquelarres místicos, vale. Pero es que los que oyen voces y ven luces en el cielo siguen aspirando a legislar y a gobernar un país laico, en el que debemos y queremos caber todos, crédulos e incrédulos. Y ese país debe tener leyes suficientemente amplias, leyes que se impregnen de aire fresco… porque el tradicional incienso que desprendían huele bien pero aturde, jolines.

¡Que aburrimiento, pordiosbendito, que aburrimiento!

Post Data: Lo del título es simplemente un reclamo para llamar la atención. De ninguna manera debe entenderse como un insulto a las mujeres que deciden no abortar. De hecho estuve barajando varios títulos posibles:

Rouco no aborta (ya lo es) / Las focas no abortan / Las ballenas no abortan / Las yeguas no abortan / Las pavas reales no abortan / Las lagartas no abortan… (lo de perras y zorras lo deseché inmediatamente, que hasta me daba vergüenza escribirlo) Y de nuevo caí en la cuenta que tenemos un lenguaje enormemente machista. Todos esos animales, en su versión hembra, tienen una carga peyorativa que no lo tiene el macho. Así que lo de la gallina que no aborta me pareció, dentro de lo que cabe, lo más simpático y lo menos ofensivo… De todos modos no lo tengo muy claro, creo que me la estoy jugando y alguna me va a echar a los perros.

viernes, 22 de junio de 2007

¡Mira que lo intento!

¡Mira que lo intento! Que lo dejo estar y miro hacia otro lado para no opinar sobre religión (que luego mi amiga Mariquilla me dice que estoy obsesionado con el tema) Y no he dicho nada cuando, por ejemplo, la presidencia del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, publica las Pautas para el Cuidado Pastoral de la Carretera, documento que incluye losDiez Mandamientos del Conductor Católico (AQUÍ un artículo)… vale, lo dejo estar, me trago mis propios sapos y escribo sobre cualquier otra cosa para no convertir este blog en un alegato continuo contra los obispos.

FALTA FOTO

¡Pero es que no puedo callar, me persiguen, están por todos lados y me acechan a través de la ventana cuando vuelvo la espalda!

Fueraparte las bromas… hoy me vuelve a sacudir las entrañas la ingerencia de la iglesia en el derecho a legislar que tenemos los españoles; porque los españoles tenemos derecho a hacer nuestras leyes por mucho que estos sujetos (Nota 1) esten empeñados en una cruzada contra la asignatura Educación para la ciudadanía. Y eso hacen porque, en su sectaria opinión, tal asignatura obligatoria no está en la línea de sus doctrinas sociales(Nota 2) y, aseguran que lo que pretende Educación para la ciudadanía es adoctrinar al pueblo con mensajes de una mala moral, es decir, convertirlos en potenciales votantes sociatas, malvadas personas que más adelante sean capaces de privar a la Iglesia de todas sus prebendas.

(NOTA 1) Con "estos sujetos" me estoy refiriendo a los obispos españoles, gente sectaria, defensores de un pensamiento único; amantes de una verdad absoluta y en posesión de la única y verdadera moral posible, que debe ser impuesta a todos los seres humanos, quieran o no, para su salvación eterna.

(NOTA 2) Las doctrinas sociales de la Iglesia pasan por cosas como estas: el único matrimonio posible es el católico, y lo demás o son mariconadas, o son uniones contranatura, aberraciones animales mismamente; los homosexuales son enfermos mentales y personas dignas de misericordia; un feto de dos milímetros es una persona jurídica; el que usa un condón es obseso sexual; la persona que se divorcia es un pecador digno de excomunión y, además, un impaciente por no perseverar en el intento de convivencia; la que aborta es una criminal, y el doctor que la atiende otro criminal; para la iglesia de Cristo, las políticas que tratan de controlar la explosión demográfica en países de extrema pobreza, donde nacen niños para morir miserablemente de hambre, son políticas criminales, etc.

O sea, como ya sabemos, la única moral posible es la que ellos quieren imponer. No se resignan a perder el poder inmenso que tuvieron antaño, un poder basado históricamente en su alianza con el poder temporal hasta límites de sumisión teocrática. Y en los últimos tiempos de este país, el poder de la iglesia estuvo basado en la imbricación total con un régimen político inmoral y criminal al que no hacían ascos, todo lo contrario, estaban muy a gusto y muy en sintonía con los fascistas que gobernaron España desde la Guerra Civil hasta finales del siglo XX.

Me quejo inevitablemente (y creo que no debo permanecer callado en esta, mi casa) de la injerencia de la jerarquía católica en la política de este país. Denuncio también su intento ancestral de modelar la voluntad de la gente con mentiras, con cuentos infantiles, con burdas mitologías, con supersticiones ridículas y, en suma, con falsas confrontaciones con la razón. Los hombres deberíamos ser capaces de ir arrinconando a estos fantoches vestidos con ropas medievales y arropados con ideas peores y más peligrosas… porque la civilización ya es mayor de edad como para caminar de la mano de semejantes tonterías malignamente infantiles.

A ver cuando, de una jodida vez, un gobierno Español, soberano y digno, denuncia los acuerdos preconstoitucionales con el Vaticano. ¡Que ya es hora, puñetas!