Es una noticia triste. Parece salida de la España oscura de los años 50 del siglo XX… la de las sotanas, los confesionarios y los rosarios de la aurora. Puede que nunca se hayan ido, puede que hayan permanecido a la sombra de los templos y en los despachos de poder, agazapados esperando el mejor momento. Y puede que ahora, cuando la crisis arrampla con las libertades conquistadas, aflore de forma natural este oscurantismo propio de tiempos liberticidas…
Y digo
liberticidas porque proponer descaradamente instalar en la mente de niños de
tres a cinco años ideas indemostrables es castrar su entendimiento y supone
limitar su libertad de reflexión. La religión es una convicción pueril
instalada firmemente en la mente infantil desde la más temprana infancia…
incidir y ahondar en esta manipulación y, además, rodearla con un halo de
pedagogía —que se solapa ‘con aspectos
curriculares correspondientes a la etapa de Educación Infantil y posibilita la comprensión
de los mismos’— es un auténtico crimen pedagógico.
Si esta manipulación se instala otra vez en la normalidad y se generaliza, no formaremos ciudadanos libres y críticos, lo que tendremos será un virtuoso rebaño de corderos dignos del mejor pastoreo… pero, eso sí, ejemplares ‘hermanosmayores’, devotos capillitas rocieros y sumisos ‘paseacirios’. Lo propio, ya digo.
Isleño:
Habitante de San Fernando, la antigua Isla de León
Imagen: Arte
urbano en una pared de Cádiz
No hay comentarios:
Publicar un comentario