viernes, 17 de abril de 2009

Fotos en un tubo: Por más luz...

Un grano de pólvora contenido en un tubo de ensayo contenido en un kitasato depositado en una mesa dentro de una habitación...

...es algo asombrosamente insignificante dentro del universo.

Hasta que un rayo de luz destapa todos los colores y cada uno de sus mil matices; y genera sombras que realzan las imperfecciones.

Y aún así, no sería nada sin los ojos de unhombre que mira y aprende que...

...por más luz que llegue jamás se borrarán las sombras...

lunes, 13 de abril de 2009

Fotos en un tubo: AZUFRE


El pequeño alquimista se ensimismaba observando cómo se quemaba el montoncito de azufre... primero se fundía como caramelo y formaba pequeñas pelotitas oscuras que se deslizaban por la ladera de polvo amarillo con forma de volcan. A veces lanzaba pequeñitas llamaradas azules, casi invisibles, que nunca progresaban, pero tampoco se detenían. Y mientras tanto, el humo blanco -a veces azulado- embriagador le mantenía fascinado, incapaz de desviar la mirada de esa maravilla...

...hasta que llegaba su madre dando gritos y lo echaba todo a perder. (Eso sí, la habitación quedaba desinfectada y con un olor a pajuelas que duraba semanas)

En realidad el tubo de la imagen solo contiene lluvia de oro, esos preciosos cristalitos de ioduro de plomo que aparecen cuando la disolución se enfría... y brillan, y destellan al sol de cada mañana. De vez en cuando -cada vez menos, la verdad- el pequeño alquimista aflora de lo profundo y queda fascinado con estas tonterías... y entonces soy yo el que se queda ensimismado mirándole desde esta distancia temporal que nos ofrece la vida.

...y entonces no sé donde empieza uno ni donde acaba el otro. Tampoco sé quien alimenta a quien.

Sí. Hoy me gustaría enviar un abrazo largo y apretado a todos mis amigos y amigas... a los que lean esto y a los que no.

viernes, 10 de abril de 2009

Fotos en un tubo: Amanecer en Viernes de Pasión


Un cura me dijo que cada amanecer es un milagro. Y le creí. Debía ser cierto porque no existe un amanecer que no sea bello... ni símbolo más inequívoco de esperanza, de renacer, de solución.

Más tarde alguien escribió que donde hay milagros florecen idiotas, y lo leí. Desde entonces no creo en milagros y prefiero pensar que cada amanecer es una enorme maravilla...

Desde entonces prefiero los amaneceres a las oscuras madrugadas de pasión, cargadas de torturas, de pesadillas, de mentiras y chantajes; de sufrimientos, sangre, perdón y oración... aunque sean representaciones pueriles que en muchos casos llegan a rozar la histeria colectiva y la ceguera cívica...

La Madrugada de Pasión se agotó, y el viernes amaneció bello y fresco de nuevo... a pesar de todo.

Creo que voy a volver a creer en milagros...



jueves, 9 de abril de 2009

El salchichón de Mamen

Córdoba huele a azahar. Es asombroso. Todas las primaveras, cuando florecen los naranjos y los patios comienzan a explotar rebosantes de flores, la Ciudadde los Califas estalla en una maravilla, nos deja con la boca abierta...

Cuando viajo a Córdoba suelo ver a Dolorcita, mi sobrina política preferida. Dolorcita es una vieja conocida de los lectores de este blog... de hecho, hace unos días nos reímos mucho recordando la última historia que me contó (La sobrina que quería ser mamá) y, aprovechando que estaba comunicativa¾cosa que no siempre ocurre¾ me contó la historia de su amiga Mamen y el salchichón, una cosa de cuando viajaron a París, de mochileras...

...la verdad, tío (me dice tío, pero de parentesco, no de coleguitas), es que Mamen es un encanto de tía y la quiero un montón, pero es un poquillo agarrá, para qué vamos a decirlo de otra manera. Y antes de viajar a París ¾qué bien lo pasamos,¡aypordió!¾para que resultara más barato, compramos la comida en el Mercadona... ya sabes, embutidos cortados y envasados al vacío, y cosas así... y cuando Mamen vio que una tripa de salchichón assín de grande costaba menos que dos bandejas de rodajas, lo tuvo claro, ¡le encantó ese salchichón! Yo se lo dije:

- Vale, vale, lo que tú digas, compramos la tripa de salchichón, ¡pero la llevas en tu mochila!, que la cosa está mu chunga en los aeropuertos...

Efectivamente, tío... cuando pasaron su mochila por los rayos X, el guardia paró la cinta y se quedó mirando esa forma rara, como de explosivo plástico, y dice:

- Señorita, ¿qué lleva usted en la mochila?

Y antes de que contestara, voy y le digo:

- Nada, señor guardia, eso es lo que mi amiga se va a comer esta noche en la cama...

[Yo creo que Dolorcita soltó la maldad con todo el retintín que pudo... ¡vamos que solo le faltó guiñar al guardia civil para que entendiera mejor!]

¡No veas cómo se puso Mamen, tío! Se puso roja-roja, así toda encendida. Yo creo que no me asesinó porque se quedó sin poder moverse. Pues nada, tuvo que sacar la tripa de salchichón para que se viera que no era un paquete de explosivo plástico y entonces nos dejaron pasar... Y en París nos íbamos comiendo las bandejas de embutidos y dejando el salchichón de Mamen para lo último... y cuando nos fuimos de París, en el hotel se quedó la tripa.

- Claro, tío, ¡a saber que habría estado haciendo Mamen con el salchichón!

La verdad, yo no sé si siguen siendo amigas...



¡Ah! Por cierto, Dolorcita sigue sin novio... que lo mismo tanto-azahar-tanto-azahar está convirtiendo a los cordobeses en mariquitasucas, joder. Si Julio Romero de Torres levantara la cabeza...

lunes, 6 de abril de 2009

¡¡Veo falos por las esquinas!!

Estoy empezando a preocuparme. Veo falos por las esquinas. Y no solo eso, por las mañanas, los vasos de precipitado entran en erección creciente, y entablan entre ellos una competencia para ver quien la tiene más grande... (la sombra más grande, digo) Y eso no es normal. Algo está pasando. Sí... algo me está pasando. Lo presiento.

A lo peor es que la primavera y los óxidos nitrosos que flotan en el ambiente del laboratorio se confabulan y me hacen ver cosas raras. Así que huí a Córdoba, que ahora huele a azahar y está muy lejos de rezumar ponzoñosos vapores raros... por eso esta esquina me heló el corazón.

Sin apartar la mirada de eso, con el alma en un puño, temiendo lo que iba a responder, le pregunté a mi compi de la vida:

— Niña, ¿qué ves ahí?
— ¿Qué quieres que vea? —me dijo—. Pues una columna robada en Medina Azahara y colocada en la esquina...

¡¡Virgencita_míaaaa!! Lo-sabía-lo-sabía.

¡¿No será que me agobia el armario a estas alturas de la vida?



viernes, 3 de abril de 2009

Fotos en un tubo: Tres tamaños

La imagen de hoy se la dedico a una muy querida amiga de la infancia en Villajovita (un pequeño y singular barrio de Ceuta); que sorprendentemente hemos recuperado la cercanía después de 40 años de vidas divergentes (suena mejor decir amiga de la infancia que decir mi vieja amiga, ¿verdad?) La indomable Jubilata Plateada...


Porque dice que los tíos solo pensamos en tres conceptos: Tamaño, Dureza y Tiempo (concepto que el amigo Caberna agrupa con fortuna en el acrónimo TDT) Y tiene razón la Jubilata Plateada, claro que tiene razón... la naturaleza nos ha hecho evolucionar en ese sentido y no vamos a ser los señores los que nos opongamos a los designios evolutivos.

Y conste que a este funcionario le gusta pensar que su trabajo diario sirve para que su jubilata preferida disfrute alegrenente de su merecida pensión. Y conste también, mi querida Rosita, que te sigo queriendo...

P.D. Últimamente lo llevo claro, hija... ¡seguro que con este machismo trasnochado estoy desilusionando a muchas de mis adoradas lectoras! Pero no me hagáis demasiado caso, no todo va a ser trascendente, ¿no? Besitos.



lunes, 30 de marzo de 2009

Nobel de matemáticas: diferencia entre Confianza y Fe


¡Caraxo! ¡La de cosas que quedan por aprender! Fijaos, por ejemplo...



Sinceramente, ya no soy capaz de entender ni esta y ni otras miles de cosas como esta… porque para eso ejerce uno de homo sapiens venido a menos. Pero la grandeza estriba en que otros hombres son capaces de alcanzar a comprender, y emplean parte de su vida en progresar por estos extremos de la ciencia y del pensamiento. Puede que yo no lo alcance jamás… pero habría podido en su momento (eso quiero pensar -ingenuo de mí-), por eso, aunque jamás consiga entender qué cosa es una forma simpléctica,  que otros hombres lo hacen, y confío en la inteligencia y en el trabajo de esos hombres para elevar el conocimiento universal hasta niveles asombrosos… casi divinos.

Sí... en estos asuntos existe una diferencia fundamental entre confianza y fe. Ambas cosas permiten aceptar ideas a las que uno no llega por sí mismo. Pero la confianza se fundamenta en la capacidad de raciocinio de otros hombres… mientras que la fe propone aceptar quimeras indemostrables como verdades inamovibles. Y esto último es una reverenda estupidez, ¿no?